Las ventas de vehículos eléctricos de segunda mano en Estados Unidos avanzaron un 12% en el primer trimestre del año en comparación con el mismo periodo de 2025, mientras que las matriculaciones de modelos nuevos retrocedieron un 28% en el mismo lapso temporal, con un crecimiento trimestral en el mercado de ocasión que alcanzó el 17% respecto del cierre del trimestre previo, según datos de Cox Automotive obtenidos por Fleet People.
El impulso del canal de segunda mano responde de modo principal a la «entrada masiva» de vehículos eléctricos procedentes de contratos de renting formalizados a comienzos de 2020, durante la pandemia.
De acuerdo con cifras de Experian recopilados por Cox, estos vehículos representarán el 15% del total de unidades que regresen al mercado tras finalizar sus contratos cuando cuando acabe el año.
La presión de esta oferta ha tenido un impacto directo también sobre los precios, y el valor medio de un eléctrico usado descendió un 8,5% entre febrero de 2025 y febrero de 2026 (los últimos datos disponibles), lo que redujo la diferencia de precio respecto de los modelos de combustión desde 4.923 dólares (4.227 euros) hasta 1.334 dólares (1.145 euros).
Ajuste de precios y efecto del renting
El origen de la dinámica positiva ejercida por el renting sobre el mercado de ocasión se remonta a los incentivos fiscales introducidos en 2022 por la Administración Trump, cuando se activaron unas subvenciones de 7.500 dólares por vehículo ecológico (6.438 euros) que permitieron estructurar contratos de renting y leasing con cuotas más bajas que las de modelos equivalentes de combustión.
Ese esquema elevó la cuota de mercado de los eléctricos desde el 5,2% en 2022 hasta el 7,7% en 2024, antes de descender hasta el entorno del 6,5% en el ejercicio actual.
La retirada de ese incentivo en 2025 ha condicionado el mercado de vehículos nuevos, que ha mostrado una contracción relevante en el primer trimestre.
Este entorno se produce en un momento de encarecimiento del coste de uso del vehículo, con el precio medio de la gasolina en Estados Unidos por encima de cuatro dólares (3,43 euros) por galón, su nivel más alto desde 2022, y con el precio medio de adquisición de vehículos nuevos en cotas elevadas.








