El 47% de los talleres rechaza los trabajos vinculados a sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS, por sus siglas en inglés) por falta de equipamiento o de conocimientos técnicos, según el informe «Automotive Aftermarket Pulse 2025» elaborado por la consultora Roland Berger.
La introducción masiva de cámaras, radares y sensores ha modificado el alcance técnico de intervenciones habituales, de modo que operaciones como la sustitución de un parabrisas, la reparación de un paragolpes o trabajos de carrocería requieren ahora procesos de calibración electrónica para garantizar el funcionamiento correcto de los sistemas de asistencia.
De acuerdo con el infomre, los talleres de reparación ya no se limitan a resolver la reparación física del vehículo, sino que deben garantizar que los sistemas ADAS operan dentro de los parámetros definidos por el fabricante.
Al respecto, Roland Berger alerta de que «una calibración incorrecta puede afectar al comportamiento de funciones directamente vinculadas a la seguridad».
Más tecnología, más exigencia operativa
Desde julio de 2022, la Unión Europea exige la incorporación de determinados sistemas ADAS en los nuevos modelos homologados, obligación que desde julio de 2024 se extiende a todos los vehículos nuevos matriculados.
Entre los sistemas obligatorios figuran el asistente inteligente de velocidad, el frenado automático de emergencia, el aviso de cambio involuntario de carril, la detección de fatiga del conductor, la cámara de marcha atrás y la señal de parada de emergencia, a los que se suman otros de creciente presencia como el control de crucero adaptativo o el reconocimiento de señales de tráfico.
El estudio manifiesta igualmente que las competencias relacionadas con los asistentes a la conducción están avanzando «con mayor lentitud» que la integración del vehículo eléctrico en la práctica habitual del sector, e identifica esta brecha como uno de los principales retos de la posventa.







