El fabricante de automóviles Seat prevé incrementar su huella comercial en el mercado de empresas y de clientes particulares con la nueva gama de vehículos de gas natural comprimido (GNC) que ha situado en el mercado y que permite un ahorro potencial en ciclo de utilización de hasta un 40% respecto de un propulsor diésel equivalente.
“Es un momento en el que los vehículos eléctricos son muy apropiados, pero para entornos urbanos, nosotros apostamos por una solución híbrida de gas natural que, además de aportar una ventaja evidente en coste, elimina las incertidumbres posibles de los usuarios porque dispone de etiqueta Eco”, asegura Mikel Palomera, director de Seat España.
La nueva gama de gas natural comprimido de Seat está disponible en los modelos Arona, Ibiza, León y León ST y dispone de unos índices de valor residual “cada vez más altos”, de acuerdo con Palomera.
“El TCO o Coste Total de Utilización, el que básicamente usan las empresas de flotas, es muy bueno en toda la gama, y posibilita ahorros que pueden ser del 40% en relación con un diésel equivalente, y de más de un 50% en el caso de la gasolina”, afirma el directivo.
En este sentido, la realidad del gas natural comprimido en España necesita de acciones específicas para que su implantación sea completa. Y eso pasa por las infraestructuras, tal y como explica el responsable de Seat en una entrevista que publicamos en la edición número 27 de Fleet People.
“La red de gasineras no es la que hoy quisiéramos, aunque en Madrid y Barcelona sí tenemos una capilaridad relevante”, destaca Palomera, quien apunta que la marca está trabajando con empresas gasistas para conseguir que haya una red suficiente.
“En ese momento, lo que supondrían unas 200 gasineras, los híbridos de gas natural serán una opción absolutamente real con muchísimo futuro”, señala.
El diferencial (está ahí)
El futuro de esta tecnología es muy prometedor, sobre todo si se tiene en cuenta el factor fundamental que más debe pesar entre las empresas en la hora de analizar el factor de la movilidad corporativa. Y para eso no hay nada mejor que exponer la crudeza de los datos.
De acuerdo con la Organización de Consumidores Europeos (BEUC), el gasto medio de un vehículo compacto —como un Seat León— y teniendo en cuenta los costes financieros e impuestos, el combustible y el mantenimiento y seguro es de 47.665 euros en el caso de un automóvil propulsado por gas natural comprimido, esto es, la opción más económica de entre todas las tecnologías analizadas.
Por ejemplo, el GNC se situaría en este sentido en 5.056 euros menos que un vehículo diésel equivalente, 8.658 euros menos que uno de gasolina, 6.331 euros menos que un híbrido de gasolina y 3.158 euros. A ello se une, tal y como remarca Palomera, la “gran eficiencia ambiental” de los Seat movidos por gas.
“Los niveles de dióxido de carbono de nuestros vehículos de gas natural son un 25% inferiores respecto de los que ofrece un motor de gasolina, y con cero partículas”, destaca el directivo (92 gramos por kilómetro en el caso del Ibiza y 98 gramos en el Arona).
Además, Mikel Palomera indica que los valores residuales de este tipo de automóviles “es cada vez más alto”.
Seat considera que, durante años, la propuesta económica y eficaz en el lado corporativo ha sido el diésel. Y probablemente sea cierto pero, si se dan las circunstancias para consolidar su capilarización completa, la nueva pauta del ahorro puede marcarla el GNC.
Y sin despeinarse mucho, vamos.






