El fabricante chino de coches eléctricos Xpeng ha puesto en marcha en la ciudad china de Guangzhou la producción en serie de su primer taxi autónomo, lo que convierte a la marca en el primer constructor del país asiático que completa todo el proceso de producción para público general de un vehículo de estas características.
Este vehículo se ha desarrollado sobre la plataforma del nuevo Xpeng GX, con nivel L4 de conducción autónoma —estándar que permite al vehículo operar sin intervención humana en entornos y condiciones definidos— y una arquitectura electrónica desarrollada íntegramente con tecnología propia, ha explicado Xpeng.
El nuevo taxi autónomo de Xpeng obtuvo en enero pasado permiso de pruebas en carretera para vehículos conectados inteligentes en Guangzhou, lo que le ha permitido dar un paso más para construir desde marzo una unidad de negocio específica para supervisar la definición del producto, las pruebas de investigación y desarrollo y las operaciones del nuevo proyecto.
Sin LiDAR ni mapas de alta definición
A diferencia del estándar del sector, este taxi autónomo opera sin LiDAR —sensor láser que mide distancias para reconstruir el entorno en tres dimensiones— y sin mapas de alta definición.
La toma de decisiones se apoya en cámaras y en un modelo end to end llamado VLA 2.0, que conecta directamente lo que captan los sensores con la acción del vehículo, sin pasar por un paso intermedio de traducción a lenguaje como sí hacen las arquitecturas tradicionales del tipo «Visión-Lenguaje-Acción», una simplificación que reduce la latencia de respuesta por debajo de 80 milisegundos.
En materia de habitabilidad, el modelo incorpora cristales de privacidad, asientos de ‘gravedad cero’ y pantallas traseras de entretenimiento, con un asistente de voz integrado para que el pasajero ajuste opciones a bordo.
Xpeng prevé arrancar operaciones piloto del nuevo taxi en la segunda mitad del presente ejercicio, con el objetivo de validar la viabilidad técnica, la aceptación de los usuarios y el modelo de negocio, antes de alcanzar el funcionamiento autónomo sin supervisor a bordo, que está inicialmente previsto para principios de 2027.







