Edwin H. Land (1909-1991) es de esas personas que tienen un nombre que pocos conocen. Pero su obra es la que mejor le define. En 1943, y después de que hija de tres años le preguntara por qué las cámaras de fotos de entonces no reproducían al momento el instante captado, el señor Land tuvo la gran idea.
Inventó la primera cámara de fotos instantánea. La presentó al mercado en 1947, y un año después ya estaba a la venta en Estados Unidos por 89,95 dólares de la época. Bajo la denominación Model 95 Land Camera, este producto fue el pionero de lo que se convertiría durante décadas más tarde en un elemento irrenunciable para las familias de clase media: las Polaroid.
Unos 10 años más tarde de la Model 95, Polaroid ya había producido y vendido más de 10 millones de unidades de sus cámaras, y las distribuía en 45 países del mundo. En 1963, además, la compañía introdujo la primera cámara portátil instantánea que reproducía las fotografías en color, y una década después sus productos ya contaban con motor propio interno. Edwin H. Land tuvo, quizás, la gran suerte de no ver cómo el nacimiento de las nuevas tecnologías reducían progresivamente la demanda de sus cámaras instantáneas, cada vez más pequeñas y compactas. El desarrollo de cámaras de un solo uso, las videocámaras portátiles y el auge de internet llevaron a la firma a la bancarrota en 2001.
Tras pasar por las manos de un par de dueños, Polaroid se ha centrado en lo que mejor sabe hacer, cámaras compactas que imprimen fotos al instante, pero también se ha introducido en la era digital con productos como el Cube, una minúscula cámara que mantiene las encantadoras líneas de colores del diseño original de Polaroid. El Cube+, que tiene un diámetro de apenas 3,5 centímetros y tiene una capacidad de almacenamiento de 32 gigas, dispone de wifi integrado y se sincroniza con smartphones y tabletas para compartir imágenes. Además, el usuario puede editar, guardar e imprimir las fotos del Cube+ con una ‘app’ específica de Polaroid. Precio: 140 euros aprox.






