Nuria Morales y Beatriz magro son las alma máter de la firma de Kombucha Komvida

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Esther Alonso
Esther Alonso
Gran experta en el área de salud, sector periodístico en el que desarrolló buena parte de su trayectoria profesional, Esther Alonso lleva 15 años escribiendo sobre eyewear y estilo de vida, una pasión-profesión que le permite ofrecer a los lectores de Fleet People las últimas y mejores tendencias actuales en moda, restauración, viajes y cuidado personal. Un auténtico refugio de placer cotidiano para los amantes del genuino lifestyle. Además de Fleet People, ha colaborado con otros prestigiosos medios como El País, El Español y revistas especializadas como Psychologies o Lookvision.

Dejar un trabajo estable para viajar en busca de un sueño, encontrarlo, y hacer de él un negocio rentable para ti y para las personas que quieres. Eso es, en resumen, lo que han hecho Nuria Morales y Beatriz Magro, las creadoras de Komvida, una marca de kombucha que nace en su pueblo de Badajoz, Fregenal de la Sierra. Las dos amigas habían dejado Extremadura para desarrollarse profesionalmente en Madrid. Nuria, ingeniera química, trabajaba en consultoría. Beatriz, que había estudiado traducción e interpretación, en comunicación y marketing.

Pese a la estabilidad, ambas seguían pensando en crear un negocio propio.

La primera en levantar el vuelo fue Beatriz, que cambió su trabajo por un billete a California. Fue allí donde descubrió la kombucha, una bebida milenaria que se hace fermentando té verde, azúcar, agua mineral y una colonia de bacterias y levaduras llamada scoby, a la que se le pueden añadir zumos naturales.

“Bea me mandó información sobre la kombucha y empecé a investigar. Descubrí que esta bebida existía aquí, pero que se conocía sólo en el nicho hippy y que, lo poco que había, no tenía una buena marca, ni un envase chulo, ni buen sabor. Es decir, que la proyección en España y en Europa era muy grande”. Viendo las posibilidades de la kombucha, Nuria también se lió la manta a la cabeza y se fue a Estados Unidos, donde esta bebida mueve unos 800 millones de dólares.

El negocio estaba decidido. Solo faltaba ponerlo en marcha. “Lo único que sabíamos es que queríamos hacerlo en nuestro pueblo, Fregenal de la Sierra, e implicar en el proyecto a familia y amigos”, apunta Beatriz. Los comienzos fueron duros. Había que crear un producto natural y agradable al gusto.

“Tiramos muchos litros hasta encontrar la mejor fórmula. Pero conseguimos hacer una kombucha muy equilibrada en cuanto a azúcar residual y acidez, con un sabor muy bueno. Además, elegimos el camino difícil, porque queríamos hacerla lo más natural posible”, explica la ingeniera química. “La regla básica para elaborar kombucha es sencilla, lo difícil es conseguir que tenga un sabor equilibrado y que sea escalable. Cuando produces a nivel particular, todo es más fácil. Si quieres darle de beber a un país, la cosa se complica”, señala Beatriz.

 

Kombucha Komvida
FOTOGRAFÍA: DANIEL SANTAMARÍA

 

Las dos constituyeron la empresa con lo mínimo —3.000 euros de capital social— y se lanzaron a la aventura. “En los primeros meses íbamos con las botellitas de Komvida en la mochila, presentando el producto por los restaurantes. Estábamos seguras de que iba a gustar porque era muy diferente a lo que había”, explica Nuria.

 

Y llegó Starbucks

Y ese día llegó. Starbucks se interesó por Komvida y les propuso comercializarla. Pero había un problema: necesitaban conseguir el certificado internacional de calidad IFS. Así que, nuevamente se pusieron manos a la obra “Nos costó casi un año lograrlo, pero el esfuerzo mereció la pena. Nos ha dado muchísima capilaridad y gracias a ello hemos podido entrar en grandes superficies. Tenemos presencia en más de mil puntos de venta y trabajamos para entrar también en hoteles, restaurantes y cafés, aunque falta mucha educación de qué es la kombucha” confiesa Nuria.

La venta en establecimientos es sólo una parte del negocio, porque gran parte de la facturación de Komvida se hace a través de e-commerce: “La venta on-line es complicada, porque mucha gente no sabe ni qué es. Por eso lanzamos ofertas interesantes para que el público se interese por Komvida y la pruebe”, anota Beatriz. La conservación es otro factor que complica la venta on-line. “Como es una kombucha natural y no está pasteurizada, tiene que ir en frío para que no fermente más. Si se expone a una temperatura superior a 10 grados, aunque sus propiedades no cambien, su sabor sí se puede alterar”, afirma Nuria.

“Nuestra kombucha es un producto excepcional y artesanal que hacemos con mucho mimo y tesón en un pueblo de menos de 5.000 habitantes. Contamos con 18 personas trabajando y 15 de ellas son mujeres y tenemos visión de pueblo, pero también de mundo. Actualmente distribuimos en España y Portugal pero, previsiblemente, este año llegaremos a Alemania, Suecia y Reino Unido”, relata Beatriz, que puntualiza que su producto mejora el sistema inmunológico y la digestión.

“Las personas que la beben diariamente admiten sentirse mejor y se están investigando sus efectos en la Universidad de Extremadura”, resume Nuria. Las creadoras de Komvida nos advierten, eso sí, que esta bebida crea adicción. Pero que se trata de una adicción muy sana.

Pues habrá que probarla.

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