Las averías concentran el mayor impacto económico en los automóviles con entre dos y seis años de antigüedad, un periodo en el que coinciden una frecuencia elevada de incidencias con costes de reparación todavía altos, según el análisis de 28.000 garantías mecánicas gestionadas en España durante 2025 por la empresa GarantiPRO.
Los datos muestran que el riesgo de avería aumenta con la edad del automóvil y sigue un patrón que permite anticipar su evolución a lo largo del ciclo de vida del vehículo.
Durante los dos primeros años de vida del automóvil, la tasa de siniestralidad se situó en el 4,7%, un registro asociado a la fiabilidad inicial de los vehículos. Entre los dos y los cuatro años, el porcentaje ascendió al 5,6% y superó el 10,5% a partir del sexto año, hasta alcanzar el 13,8% en automóviles con más de 12 años de antigüedad, de acuerdo con el estudio.
El análisis también indica que el impacto económico de las reparaciones varía según el tramo de edad del vehículo.
En los coches con entre dos y cuatro años de uso, el coste medio por reparación superó los 380 euros, impulsado por fallos en sistemas tecnológicos y componentes de mayor complejidad.

Coste de reparación y evolución de las averías
Por su parte, la franja comprendida entre cuatro y seis años concentró el mayor coste total de reparaciones, ya que combina una frecuencia elevada de incidencias con importes unitarios todavía altos, explica GarantiPRO.
en este sentido, y a partir del sexto año, el número de averías aumenta mientras el coste medio por intervención muestra una tendencia más contenida.
Dentro de las garantías gestionadas durante el ejercicio analizado, la caja de cambios, el motor y el sistema de inyección encabezaron la clasificación de incidencias, seguidos por el embrague y diversos fallos electrónicos.
El estudio también identifica diferencias en el comportamiento técnico del vehículo eléctrico respecto del automóvil térmico y detalla que la desaparición de averías asociadas al motor de combustión convive con la aparición de incidencias vinculadas a componentes como la batería, los inversores o los sistemas de carga.
Según la compañía, los vehículos eléctricos registran una frecuencia menor de averías, aunque las intervenciones requieren un mayor grado de especialización técnica y una mayor dependencia tecnológica.








