La Autoridad de la Competencia francesa ha realizado inspecciones sin previo aviso en la sede de G7, el principal operador de taxis de París, en el marco de una investigación por posibles prácticas restrictivas en el mercado del transporte urbano de pasajeros y después de recibir una denuncia presentada por la empresa de VTC Uber.
El regulador, la Autorité de la Concurrence, ha confirmado en un comunicado que ha llevado a cabo registros para examinar y requisar documentación sin identificar expresamente a la compañía inspeccionada y ha apuntado que la opoeración se ha llevado a cabo «en una empresa del sector del transporte de personas».
La actuación se produce después de que Uber presentara una denuncia en la que ha acusado de modo directo a G7 de haber incurrido en prácticas contrarias a la libre competencia, si bien no se han detallado públicamente los extremos concretos de la queja.
Hay que recordar al lector que G7 cuenta con la mayor flota electrificada del continente europeo, después de que el año pasado sumara su unidad ecológica número 9.000 y sobre un total de 10.000 vehículos de flota a su cargo.
La flota de taxis francesa G7 alcanza 9.000 vehículos electrificados
No necesariamente implica una sanción
La Autorité de la Concurrence ha precisado que la realización de inspecciones no implica, en esta fase preliminar, «la constatación de una infracción».
Los registros forman parte de un procedimiento en curso destinado a determinar si existen «indicios suficientes para avanzar hacia una eventual apertura formal de expediente sancionador».
G7 no ha emitido hasta el momento un comunicado sobre el alcance de la investigación.
Por el momento, la autoridad francesa no ha detallado plazos para la conclusión de la investigación ni ha avanzado posibles medidas cautelares, ya que el expediente permanece en fase preliminar y a la espera del análisis de la documentación intervenida y de las alegaciones que presenten las partes implicadas.





