El fabricante de automóviles General Motors ha prorrogado en Detroit el parón de actividad en su fábrica denominada como Factory ZERO, especializada en el montaje de vehículos eléctricos y que interrumpió su producción a mediados de marzo pasado, con el objetivo de equilibrar el volumen de ensamblaje con la realidad de un mercado que muestra señales de fatiga en la adquisición de ese tipo de vehículos.
La medida mantendrá en suspensión laboral a 1.300 operarios de un centro clave para la estrategia de electrificación del constructor estadounidense.
La instalación ensamblaba hasta ahora modelos de gran tamaño como el Chevrolet Silverado y el Hummer en sus versiones de cero emisiones, y ha registrado diversos vaivenes en su cadencia de trabajo a lo largo del último ejercicio ante la incapacidad del mercado para absorber la oferta al ritmo previsto por el grupo.
General Motors ya ejecutó un recorte de la fabricación cercano al 50% a principios del año en curso para evitar la acumulación de excedentes.
Los grandes modelos de combustión recuperan protagonismo
Las pérdidas acumuladas del constructor por las operaciones de vehículos eléctricos ascienden ya a 7.600 millones de dólares, una cifra que refleja el peso que la transición hacia la movilidad eléctrica ha tenido en sus cuentas, según ha informado Reuters.
La situación no es exclusiva del fabricante norteamericano, ya que otros competidores del sector están revisando sus planes estratégicos ante los recientes cambios en el marco normativo de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump.
Al respecto, General Motors ha confirmado sus planes para elevar el ritmo de montaje de sus pick-ups de gran capacidad en otra instalación de Michigan a partir del mes de junio, en una apuesta por los modelos de gasolina que recuperan protagonismo frente a las alternativas de cero emisiones.







