Un estudio del lobby energético T&E (Transport & Environment)ha revelado que los conductores de vehículos eléctricos están pagando, de media, menos de la mitad de lo que pagan los conductores de diésel por cada kilómetro recorrido.
Dicho organismo considera que Europa debe acelerar su transición hacia los vehículos eléctricos y resistirse a las reducciones generalizadas de los impuestos sobre el combustible.
En su lugar, recomiendan ayudas dirigidas a los hogares de bajos ingresos, junto con impuestos a las «ganancias extraordinarias» de las empresas energéticas para financiar el transporte público y planes de achatarramiento.
Los últimos datos analizados por T&E muestran que los conductores de diésel están pagando 32 euros más por depósito que a principios de año, y alrededor de 16 euros de esa cifra corresponden a un margen de refino adicional.
En la medida que los márgenes de refino han crecido, también lo han hecho los beneficios de las empresas petroleras, explica el lobby, que en análisis anteriores ha mostrado cómo las petroleras han duplicado sus beneficios totales por petróleo en Europa en el último trimestre.
Crítica a los directivos del automóvil
Hay que apuntar que una gran parte del diésel de Europa se destina a sus camiones y furgonetas, y el estudio muestra que los camiones eléctricos son más baratos de operar que los diésel (aunque son mucho más caros a la hora de adquirirlos), y esto ocurre «mientras los directores ejecutivos de los fabricantes europeos de camiones piden retrasar los objetivos de emisiones, lo que reduciría las ventas de camiones eléctricos».
Desde la dirección de T&E alertan de que los precios del diésel ya están «por las nubes» para los conductores y las empresas, y añaden que si EEUU bloquea las exportaciones de diésel, existe un riesgo real de una auténtica escasez de suministro, lo que a su juicio «sería devastador».
El máximo responsable político de Energía de la UE, Dan Jørgensen, ha escrito a los Gobiernos europeos pidiéndoles que «consideren poner en marcha» medidas de ahorro energético en respuesta a los precios potencialmente altos del gas.
En T&E consideran que la Comisión Europea no solo debería centrarse en el gas, ya que «el petróleo y el diésel representan la parte más crítica de la crisis».





