La start-up de vehículos eléctricos Canoo ha presentado una solicitud voluntaria de protección bajo el Capítulo 7 del Código de Quiebras de Estados Unidos ante el Tribunal de Quiebras de Delaware (Washington), incapaz de mantener su estructura de negocio.
Este procedimiento permitirá la designación de un administrador concursal que gestionará la liquidación de los activos de la empresa y la distribución de los ingresos existentes entre los acreedores, según ha comunicado la empresa.
A pesar de haber suministrado algunas flotas de vehículos a entidades de carácter público como la NASA, el Departamento de Defensa, el Servicio Postal de Estados Unidos y el Estado de Oklahoma, además de contar con acuerdos comerciales con Walmart, la compañía no ha obtenido el respaldo financiero suficiente para continuar con sus opoeraciones.
En la última ronda de apoyos públicos destinados a compañías del sector del automóvil con negocios de corte medioambiental auspiciado por la Secretaría de Eenergía del Gobierno de EEUU, la firma no logró obtener préstamo alguno.

La dirección de la empresa ha mantenido varias negociaciones con grupos de inversión locales y extranjeros con el fin de continuar con su actividad, sin éxito, lo que ha llevado al Consejo de Administración de Canoo a tomar la decisión de acogerse a la Ley de Insolvencias de Estados Unidos el viernes pasado.
Tony Aquila, presidente y consejero delegado de Canoo, ha agradecido a los empleados «su esfuerzo y compromiso» durante los últimos años, así como a las compañías privadas y públicas «que han confiado en los productos de la empresa durante nuestra trayectoria».
Canoo cesará en su actividad, según ha explicado, de modo inmediato y el administrador concursal designado por el Tribunal supervisará el proceso de liquidación.
Durante sus últimos nueve meses de actividad, entre enero y septiembre de 2024, la compañía registró unos ingresos de apenas 1,5 millones de dólares, con un resultado negativo superior a 110 millones de dólares.






