La red de concesionarios de Volvo Cars pasará a ser el único canal de venta e importación de los vehículos de Lynk & Co en Europa tras la firma de un memorando de entendimiento entre el fabricante de automóviles sueco y Geely Auto, lo que convierte la infraestructura comercial de Volvo Cars en la palanca de distribución europea de su marca hermana china.
De los tres modelos contemplados en el pacto —el 01, el 02 y el 08—, solo el 02 es un vehículo íntegramente eléctrico, lo que lo sitúa en el foco de los aranceles que la Unión Europea aplica a los coches eléctricos fabricados en China, según informó la agencia Reuters.
Los modelos 01 y 08, ambos híbridos, quedarán fuera de esa carga arancelaria, aunque Geely ha advertido de que la gama podría modificarse en función del contrato definitivo o de las circunstancias del negocio.
El acuerdo entre las dos compañías descansará en la complementariedad de segmentos, dado que ambas marcas se dirigen a perfiles de cliente distintos, lo que permite ampliar la base de compradores sin destinar recursos adicionales al desarrollo de producto.
Lynk & Co ha apuntado al respecto que el acceso a la red madura de Volvo Cars le abrirá la puerta a unas mayores cotas de escalabilidad y volumen en el continente.

Geely aprieta en Europa
Detrás de esta integración de red se encuentra la creciente integración del ecosistema Geely en los mercados occidentales, un proceso que se ha acelerado desde el regreso a la dirección de Volvo Cars de Håkan Samuelsson.
El ejecutivo, que ya lideró el fabricante durante más de una década, goza de la confianza directa de Li Shufu, propietario de Geely Holding, y ha impulsado desde su vuelta una mayor sintonía con marcas, proveedores y tecnologías del holding chino.
Geely Holding fijó en enero pasado su ambición de escalar hasta el grupo de los cinco mayores fabricantes de automóviles del mundo, con unas ventas globales superiores a los 6,5 millones de vehículos en 2030, y anunció la semana pasada que tiene previsto duplicar el año que viene el número de proyectos gestionados desde su centro tecnológico europeo.
Volvo Cars, entre tanto, ha abandonado la hoja de ruta que hasta 2024 la comprometía con una gama cien por cien eléctrica antes de que concluya la década.
La ralentización de la demanda de vehículos eléctricos ha llevado al fabricante a mantener y ampliar su oferta de híbridos.







