La consultora JD Power ha cifrado en el 26% la cuota de compradores de vehículo nuevo en Estados Unidos que se declararon «muy proclives» a considerar un vehículo eléctrico en abril, tres puntos porcentuales más que el mes anterior, en plena escalada del precio de los carburantes, según el sexto estudio anual U.S. Electric Vehicle Consideration (EVC) de la firma.
Su sondeo, basado en 8.154 entrevistas a consumidores con intención de adquirir o arrendar un vehículo nuevo en los próximos 12 meses, sitúa al precio de compra como la segunda razón más citada para rechazar un eléctrico entre quienes no lo contemplan.
En abril, el porcentaje de compradores clasificados como «muy improbables» de pasarse al eléctrico bajó cuatro puntos respecto del mes anterior, hasta el 18%, con el repunte del precio del combustible como detonante, ha apuntado la consultora.
Sobre el conjunto del año, el 25% del universo encuestado se sitúa en la categoría «muy probable», un punto más que en 2025, mientras que el 35% se mantiene como «algo probable».
La disponibilidad de estaciones de carga sigue como primer motivo de rechazo entre los compradores reticentes, citada por el 46%, aunque cede seis puntos en tasa interanual, mientras que el tiempo de carga ocupa la segunda plaza con un 44%, dos puntos menos que un año antes, y el precio de compra cierra el podio con el 42%, un punto por debajo del registro de 2025 y cinco puntos por debajo del de 2024, según refleja el estudio.
De tercera a segunda barrera
Entre los encuestados que en abril descartaron un vehículo eléctrico, el precio escaló de la tercera a la segunda posición en el listado de razones de rechazo.
«Pese a la tendencia positiva del conjunto, los datos recientes muestran que el precio del vehículo está desempeñando un papel más significativo a la hora de disuadir a los compradores de un eléctrico», considera al respecto Brent Gruber, director ejecutivo de soluciones OEM y de vehículo eléctrico de la consultora JD Power.
Además, más de la mitad del segmento «muy improbable», el 56%, descarta pagar cualquier prima de precio respecto de una alternativa de combustión, mientras que el 73% reclama una autonomía mínima de 500 millas, equivalentes a 800 kilómetros, antes de plantearse la compra, y el 43% espera una densidad de puntos de carga similar a la de las gasolineras, según el sondeo.
Las razones para descartar un eléctrico cambian de naturaleza según la generación del comprador, con el precio como una de las principales preocupaciones entre los compradores de las Generaciones Z e Y —los nacidos entre 1997 y 2012 y entre 1981 y 1996—, citado por el 32% de la generación Z y el 35% de la Generación Y. Las generaciones de mayor edad ponen el acento en factores prácticos como el tiempo y la disponibilidad de carga.
Sin enchufe en casa
Por su parte, entre los compradores sin acceso a carga doméstica, la consideración del eléctrico permanece atascada, con solo el 18% de los residentes en apartamento y el 17% de los habitantes en condominios o adosados clasificados como «muy probables» de pasarse al eléctrico, con descensos interanuales de cuatro y un punto.
Gruber ha advertido también que «sin un progreso significativo en la infraestructura de los edificios de varias viviendas y de los puestos de trabajo, una parte sustancial de los potenciales compradores del coche eléctrico permanecerá fuera de alcance, sea cual sea el atractivo de los vehículos en cuanto a precio o cualidades».
La consultora considera que los avances en las tres barreras clásicas —precio, disponibilidad de carga y autonomía— del vehículo de cero emisiones siguen siendo barreras graduales que aún deben consolidar.







