TheHitchcook: Arroz Mad Max con carabineros y calamares

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Páramos solitarios nos toca transitar en este número. Y vamos a apoyar la propuesta culinaria en los áridos paisajes de Mad Max y más en concreto, en su versión del Ford Falcon XB GT, apodado.

The Intruder. Se trata de un filme apocalíptico en el que predomina el asfalto, el desierto, el polvo de la carretera, la violencia sádica y mucho aroma a gasolina.

Para ponernos en situación hay que apuntar que el cine australiano empezó a despuntar a finales de los 70, alcanzando su cima taquillera en la obra de George Miller, primera de una trilogía icónica del celuloide. Mad Max supuso un primer acercamiento al cine posnuclear, una visión futurista de un wéstern donde coches y motos ejercen de caballos desbocados, y el antihéroe clama venganza y gasolina por los desasosegantes escenarios de un mundo en ruinas.

Ahí emerge un joven y novato Mel Gibson a lomos de su Ford Falcon XB GT, que aquí tiene el rol de personaje protagonista. Se trata de un modelo exclusivo y personalizado que sólo se vendió en el mercado australiano (menos de mil unidades). El motor era un Ford Cleveland 351 V8. Una configuración de ocho cilindros en uve a 90 grados, motor delantero y tracción trasera, con cambio manual de cuatro marchas. Un monstruo del asfalto, que nos servirá para recorrer esos ennegrecidos terrenos de la película, y que nosotros trasladaremos culinariamente a un arroz negro. 

Si bien el vehículo podía alcanzar los 100 km/h en 8,1 segundos, en el plano gastronómico iremos con más calma. Se trata, como le sucede al policía Max Rockatansky, de someter una receta. De dominar el salvajismo de la autopista. De hacer prevalecer nuestro sentido del gusto y la justicia…

El caldo o fumet. El futuro es un lugar enfermo. Los pueblos están vacíos, los recursos escasean y el vandalismo reina a su anchas. El mundo se descompone, como hacemos con las cabezas y cáscaras de los carabineros. En una olla (metáfora del polvorín donde todo estalla) echamos aceite y añadimos los despojos del marisco. Sofreímos a fuego vivo mientras machacamos bien sus cabezas para extraer sus jugos. Locura culinaria.

 

Mad Max

 

En este mundo desquiciante reina el caos y la violencia extrema. De ese modo nosotros majamos con energía airada los ajos y el perejil en el mortero. Incorporamos el majado al sofrito, el vino, el brandy y el tomate concentrado. Personajes de poderosa presencia como esos moteros guiados por “Cortauñas” que saquean y atemorizan durante 20 minutos de cocción.

Arrancamos el arroz. La historia sigue tejiendo su espiral de locura mientras el Ford Falcon XB GT surca con furia por ambientes polvorientos, sucios, asfixiantes. En una paella (que no paellera) sofreímos los calamares troceados con sal a fuego fuerte, como la llama vengativa que ahonda en la banda tras la muerte de Jinete Nocturno.

En un lado de la carretera o de la paella, sofreímos la cebolleta picada, los guisantes y los ajos. Dos bandos enfrentados en un mismo escenario, que se desafían entre burbujeos de aceite caliente. Surge entonces el elemento sangriento en forma de salsa de tomate. Mezclamos todos los elementos y los cubrimos de rojo violento. Rehogamos, dejando que este circo de ingredientes deambule por la calle de la anarquía.

La autopista se vuelve un infierno de caos. La irrupción del arroz y, sobre todo, de la tinta de calamar tiñen de gasolina la historia. La falta de combustible es uno de los motivos del ascenso de la criminalidad. Y ahora, en nuestra receta, se alza como un protagonista total, recubre de oscuridad la mente humana y dota al plato del aspecto de la carrocería sombría que luce el Ford Falcon XB GT.

Vertemos por último el caldo y dejamos cocinar el arroz unos 18 minutos (ocho minutos a fuego fuerte y 10 a fuego bajo) Es en ese cocinado cuando el policía acaba convirtiéndose lentamente en uno más de los rufianes de la carretera. Su alma se ennegrece por completo. Ya no volverá a ser el mismo, como la textura del arroz, que muta en pleno fragor de la batalla.

Unos minutos antes de terminar depositamos los cuerpos de los carabineros (a modo de cadáveres) sobre el arroz y cubrimos. Es una trampa letal, puesto que se harán con el calor residual, al tiempo que Max acaba con el último miembro del clan criminal.  Y no de cualquier forma, sino haciéndolo explotar con esa gasolina tan codiciada…

Vuelve a ensillar su Ford Falcon XB GT y a desaparecer por esas carreteras cargadas de negritud. El verdor del cebollino picado le otorga una pizca de esperanza, de aquella lealtad y justicia que una vez tuvo. Pero Max ya es el Loco Max. Y pisa el acelerador llegando a 198 km/h, cabalgando por ese paraje agreste, abrupto y desolado que nos otorga el arroz negro. Te toca enloquecer…

 


Ingredientes (4-6 personas)

300 grs de arroz bomba, 1 kg de carabineros, 200 grs de calamares limpios, 2 cebolletas y 5 dientes de ajo, 6 cdas de salsa de tomate, Vino blanco y agua, 80 grs de guisantes, 2 bolsitas de tinta, 2 cdas de tomate concentrado, Perejil y cebollino fresco, Sal y pimienta negra, Aceite de Oliva Virgen Extra

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