Los vehículos de renting pasan por el taller con mayor frecuencia que los de particulares y generan una facturación media más alta por intervención, un comportamiento del canal profesional que dibuja un flujo constante de entradas en los centros de reparación, según datos presentados por GT Motive durante el VII Encuentro de Redes de Talleres celebrado esta semana en Madrid.
«Vamos más veces a ver al mecánico si tenemos un coche de renting», ha resumido Matías Olmo, de GT Motive, durante la intervención conjunta con su compañera Mireia Petit en el evento.
Un vehículo de renting acude al taller al menos una vez al año en operaciones de mecánica y una vez cada dos años en carrocería, frente a los dos y cuatro años que registran los conductores particulares en esas mismas especialidades, ha señalado la compañía
Respecto del diferencial económico, el coste medio de una reparación mecánica en un coche de renting es un 11% superior al de un particular, una brecha que la firma atribuye a tres factores concretos. El primero sería la «juventud del parque de renting», que exige piezas y lubricantes de mayor precio, el segundo, que la factura la abone una compañía y el tercero, la sustitución de un mayor número de componentes por intervención, con cinco unidades de media frente a las cuatro del canal minorista y con fuerte peso de piezas vinculadas a la seguridad como pastillas, discos y escobillas, ha significado GT Motive en el encuentro.
Sobre las exigencias que se abren al taller que aspire a ocupar una posición relevante en el canal, Olmo ha apuntado que «no hay una respuesta mágica» y que la decisión depende «de si se pretende que la compañía de renting sea un proveedor principal o trabajar de forma puntual», antes de añadir que «si el volumen es alto, hay que presentarse a un concurso porque te van a pedir compromisos, entre ellos un mínimo de incidencias para el conductor y un mínimo tiempo de gestión».
Concurso obligado para el alto volumen
A esos requisitos se suman la capacitación técnica, los servicios de movilidad y la recogida de vehículos, junto a ventajas para el taller como la estabilidad del flujo de entradas, la previsibilidad de la facturación, las recomendaciones cruzadas de los usuarios hacia otros coches del entorno familiar y la mayor exposición a vehículos eléctricos, que «obliga a una formación continua del personal técnico».
El directivo ha cerrado su intervención con una matización sobre la obligatoriedad del canal para un taller en red, al señalar que «un taller en red no tiene que hacer todo lo posible para trabajar el renting» y que «que cada uno lo decida», con el acento puesto en acortar los tiempos de gestión de cada reparación mediante «tecnología, soluciones y voluntad de todos los proveedores» y en la apuesta por la digitalización «para poder centrarse en las reparaciones y en la satisfacción del cliente».








