La penetración de los fabricantes chinos en el mercado europeo de automoción alcanzará una cuota próxima al 20% a comienzos de la próxima década y en relación con el 7% con el que cerraron el ejercicio pasado, una progresión que según la consultora ICDP «introduce una presión directa sobre los operadores ya establecidos y anticipa una reconfiguración del equilibrio competitivo en la automoción europea».
De acuerdo con el análisis elaborado por la consultora especializada en distribución, al avance chino se le atribuye «un carácter estructural» con implicaciones que alcanzan a fabricantes, proveedores y redes comerciales.
Entre estos actores identificados figuran SAIC, Dongfeng, Changan, Chery, GAC, BYD, Geely y Great Wall, a los que se añaden Nio, XPeng, Leapmotor y Li Auto, si bien el documento matiza que la evolución del conjunto de firmas asiáticas «no será homogénea ni todos alcanzarán la misma implantación comercial».
La presión competitiva abarca la totalidad de la cadena de valor y trasciende el terreno del precio y del producto, un diagnóstico que ICDP desgrana al examinar «las palancas aún en manos de los constructores europeos», como son el reconocimiento de marca, la base instalada de clientes y el volumen del parque circulante, activos que conservan los fabricantes del Viejo Continente, si bien la consultora matiza que ninguna de estas fortalezas «blinda por sí sola la retención de la demanda» ante los nuevos escenarios que se avecinan.
Concesionarios, involucrados
Hay que apuntar que la réplica de los fabricantes europeos discurre por el plano industrial y comercial, con iniciativas destinadas a «recortar ciclos de desarrollo, enriquecer el contenido de producto y elevar la competitividad en el segmento de híbridos y eléctricos, al hilo de lo cual se añade un refuerzo de las estrategias de distribución», según ICDP.
Otro frente relevante del ajuste recae sobre las redes de concesionarios, un terreno donde la competencia se desplaza hacia la relación con el cliente, la capilaridad territorial y la propuesta de valor, según recoge el estudio.
En este sentido, «la irrupción de nuevos fabricantes abre alternativas comerciales que fuerzan a revisar posicionamientos y carteras de marca», detalla el informe.
Respecto de los grupos de distribución, el informe señala también que afrontan decisiones «de calado estratégico» vinculadas a la composición de su cartera de marcas representadas y apunta que «algunos operadores ya recalibran su exposición y están aligerando la presencia en fabricantes con menor dinamismo».








