El consorcio automovilístico Stellantis ha puesto en marcha un plan estratégico a cinco años dotado con 60.000 millones de euros y bautizado como FaSTLAne 2030, presentado durante la semana pasada y articulado en torno a seis pilares que abarcarán su cartera de marcas, las plataformas industriales, las asociaciones tecnológicas, la huella de fabricación, la ejecución operativa y la autonomía regional.
Stellantis concentrará el 70% de las inversiones en marcas y producto del periodo en cuatro enseñas globales con vocación multirregional —Jeep, Ram, Peugeot y FIAT— junto con la unidad de comerciales Pro One, mientras que las cinco marcas regionales —Chrysler, Dodge, Citroën, Opel y Alfa Romeo— mantendrán sus mercados de referencia y se beneficiarán de los activos globales del consorcio.
La ofensiva de producto del grupo sumará más de 60 lanzamientos nuevos y 50 renovaciones significativas hasta 2030, repartidos entre 29 eléctricos, 15 híbridos enchufables o de autonomía extendida, 24 híbridos no enchufables y 39 modelos de combustión o microhíbridos, con el retorno del Citroën 2CV en formato eléctrico desde 15.000 euros, según ha apuntado el fabricante.
Stellantis volcará el 60% de los 60.000 millones de euros destinados a marcas y producto en Norteamérica, ha precisado la multinacional, donde apunta a un crecimiento de ingresos del 25% y a un margen operativo ajustado de entre 8% y 10%, con 11 nuevos vehículos y un 35% más de volumen.
A su vez, el consorcio recortará la capacidad industrial europea en más de 800.000 unidades durante el periodo del plan mediante la reutilización de plantas como la de Poissy y a través de las asociaciones de Madrid, Zaragoza y Rennes, de tal forma que la utilización del tejido productivo regional escalará desde 60% actual hasta 80% en 2030.







