Pechuga de pollo rellena Al estilo Chitty-chitty-bang-bang

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Hubo un tiempo en el que fuimos niños. En el que la magia del cine nos envolvía en una espiral de aventura que nos llevaba por mundos fantásticos. Trasladar un sentimiento tan puro a la cocina es toda una hazaña. Y si para ello debemos montarnos en un chiflado invento automovilístico y surcar cielos y flotar por el agua, así sea… 

La receta en cuestión posa su esencia en esos recuerdos de la niñez. Todos tenemos en la retina cinematográfica grandes obras que nos han marcado, divertido o hecho soñar por encima del sofá de casa. “Chitty Chitty Bang Bang” es un claro ejemplo de ese cine fantástico, imaginativo y perenne, que veíamos una y otra vez hasta gastar los cabezales del VHS. 

Como el emblemático inventor Caractacus Potts, nos encerramos en nuestro molino-cocina para explotar nuestra imaginación. Si bien él rescataba un destartalado coche de carreras (fabricado exclusivamente para la película con ayuda del equipo de ingenieros de Ford Racing) y lo transformaba en un precioso descapotable de época y lo cargaba de alocados gadgets, nosotros vamos a repescar una pechuga de pollo y a rellenarla con ingredientes de lo más variados. 

Haremos nuestro propio y culinario… GEN 11, el coche mágico. Así que colgad en el pomo de la puerta el cartel de “No molesten… genio trabajando”.

Marinamos el pollo. El viudo inventor Potts (artífice de cachivaches de lo más variopintos como la maquinaria que prepara y sirve desayunos) se decide por tunear un desguazado coche. Nosotros haremos lo propio con las pechugas: primero las limpiamos bien y las secamos con papel absorbente. Las salpimentamos al gusto y las disponemos en una bandeja. Espolvoreamos ajo en polvo, las especias, rallamos la piel del limón y terminamos con el zumo del limón y un chorro generoso de aceite de oliva Virgen Extra.

Mientras se va “adecentando” el coche, lavamos los champiñones bajo el chorro de agua fría y secamos frotando un paño húmedo. Troceamos en láminas y salteamos en una sartén con un chorrito de aceite. Salpimentamos al gusto y reservamos. No es su momento todavía…

Chitty-chitty-bang-bang


Ingredientes (2 personas)

Para el maridaje

2 pechugas de pollo limpias, Aceite de Oliva Virgen Extra, Ajo en polvo, 1 limón (zumo y ralladura), Especias: orégano, albahaca, perejil…

Para el relleno y la salsa

6 lonchas de queso francés cremoso (tipo Brie), 4 tomates secos en aceite de oliva, 100 grs de champiñones, Rúcula, 1 limón, Un poco de agua, 1 cda de miel, 1 cda de salsa de soja


Cocinamos el pollo. El coche va cobrando forma. Horas y horas de duro trabajo se transforman en minutos para nuestra receta (la magia de la cocina) Sacamos las pechugas de la nevera y calentamos un par de cucharadas de aceite en una sartén. Sellamos el pollo (no tiene que hacerse, ya que luego terminará su cocción en el horno) hasta darle un bonito color dorado por toda su carrocería. 

Sacamos a una bandeja de horno las pechugas. Aprovechamos los jugos de la sartén para hacer la salsa. Para ello, vertemos el líquido que nos quede del marinado en la sartén y lo calentamos para que reduzca. Añadimos la miel y la salsa de soja y dejamos que hierva un par de minutos

Relleno. El viejo coche de carreras está encerado, impoluto… Al igual que Potts, logramos que algo tan insulso como una pechuga sea apetecible. Ahora toca tirar de imaginación y cargarlo de artilugios (alas, flotadores…) o en nuestro caso, ingredientes de primera categoría. Cuando las pechugas se hayan enfriado un poco, les haremos un corte en el medio a modo de libro (como la novela infantil de Ian Fleming en la que se basa la película) para meter el relleno. 

Rellenamos las pechugas con la rúcula, los tomates secos, las lonchas de queso cremoso y por último los champiñones salteados. Lo cerramos con ayuda de unos palillos o brochetas para evitar que se nos salga durante el horneado. Es decir, los escondemos bajo el chasis hasta que un botón (o tenedor) saque la fantasía a relucir

Por último, regamos con la salsa reducida con miel y soja por encima de las pechugas. Esto le dará una cobertura dulzona y crujiente que le viene de maravilla. Metemos en el horno 10 minutos a 200 grados

Una vez concluida la entretenida tarea de la “fabricación”, sólo nos queda poner a prueba la obra creada. Potts y su elenco viajan por tierra, mar y aire hacia un mundo de personajes histriónicos, de escenarios legendarios, de números musicales y de canciones inolvidables. Y lo hace conduciendo una pechuga de pollo rellena de sorpresas, de colorido y de alocados sabores

Nosotros también vamos en ese coche… O íbamos, porque hubo un tiempo en el que fuimos niños y no parábamos de vociferar que “Bang, Bang, Chitty Chitty Bang Bang será nuestro amigo fiel…” 

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