Nissan Motor dejará de fabricar vehículos en su planta de Oppama, en Japón, en marzo del próximo 2028 y trasladará la producción a su factoría de Kyushu, en la prefectura de Fukuoka, como parte de la reestructuración global con el que la compañía prevé reducir su capacidad mundial de fabricación y, además, de reducción de costes.
Así lo ha anunciado el consejero delegado de la compañía, Iván Espinosa, quien además de adelantar el cierre de Oppama, ha explicado que también se dejarán de producir dentro de dos años automóviles en la fábrica de la firma en Shonan, que produce comerciales ligeros, en marzo de 2027.
Espinosa explicó que el objetivo es recortar la capacidad global de producción de Nissan de 3,5 millones de unidades a 2,5 millones y reducir el número de centros de fabricación de 17 a 10 plantas en todo el mundo, según recoge la agencia Reuters.
El directivo ha justificado su decisión por la necesidad de «afrontar un entorno comercial adverso, marcado por el descenso de las ventas en Estados Unidos y China», además de por la actual elevada deuda de la empresa y el incremento de sus pérdidas.
La planta de Oppama, al sur de Tokio, comenzó a trabajar en el año 1961 y ha sido considerada históricamente como la ‘fábrica madre’ de Nissan.
Operativa durante unas seis décadas, de sus cadenas de montaje han salido 17,8 millones de vehículos y actualmente da trabajo a 3.900 trabajadores.
Nissan ha explicado al respecto que unos 2.400 empleados sobre el total de 3.900 podrán ser reubicados en otras funciones o instalaciones.
La marca ha apuntado igualmente que los costes derivados de la reestructuración se comunicarán próximamente, junto con los resultados financieros del primer trimestre.
El consejero delegado de Nissan ha asegurado que Nissan mantiene conversaciones con varios socios industriales, sin detallar los nombres por acuerdos de confidencialidad, para estudiar alternativas de uso de la planta de Oppama tras el cese de su actividad.
La semana pasada, la propia Reuters informó de que Nissan había entablado negociaciones con la taiwanesa Foxconn para usar parte de las instalaciones en la producción de vehículos eléctricos y evitar un cierre total.








