Las flotas corporativas podrían impulsar la incorporación de al menos dos millones de vehículos eléctricos adicionales en Europa antes de 2030 y generar hasta 246.000 millones de euros en ahorros acumulados de costes operativos en el transporte empresarial, según un análisis elaborado por la asociación del sector eléctrico Eurelectric junto con la consultora EY.
El informe sitúa al canal de flotas como uno de los principales vectores de adopción del vehículo eléctrico en el mercado europeo, debido al peso estructural que tiene el segmento corporativo en las matriculaciones de automóviles nuevos y a «su capacidad para acelerar la renovación tecnológica del parque móvil».
Las estimaciones del estudio indican que los automóviles eléctricos presentan «ventajas económicas» frente a los vehículos con motor de combustión en distintos segmentos de flotas empresariales, incluidos los turismos corporativos, vehículos comerciales ligeros y camiones.
Según los datos recogidos en el análisis, los costes operativos de los vehículos eléctricos se sitúan entre un 20% y un 50% por debajo de los modelos de combustión.
El peso de los gastos operativos dentro del coste total de propiedad o TCO explica, además, parte de ese diferencial económico.
En el transporte pesado, estos costes representan entre el 60% y el 75% del coste total durante la vida útil del vehículo. En el caso de los turismos corporativos, esa proporción se sitúa entre el 25% y el 40%, mientras que en las furgonetas oscila entre el 45% y el 65%.

El 60% de los vehículos de la UE, flotas
El estudio también destaca el peso del canal corporativo dentro del mercado automovilístico europeo, ya que, solo en la Unión Europea, seis de cada 10 vehículos nuevos se venden a propietarios de flotas, «lo que sitúa a este segmento como un elemento determinante en la evolución de la electrificación del parque automovilístico», apunta el informe.
Las previsiones del estudio indican que la introducción de objetivos específicos de compra de vehículos de cero emisiones en el canal corporativo «podría impulsar» la matriculación de al menos dos millones de vehículos eléctricos adicionales en Europa antes de 2030.
El análisis también identifica efectos asociados al desarrollo del ecosistema energético vinculado a la movilidad eléctrica. Al respecto, los contratos corporativos de recarga a largo plazo «pueden generar ingresos estables» para los operadores de infraestructuras de carga, mientras que las baterías de los vehículos eléctricos «pueden aportar flexibilidad al sistema eléctrico» mediante soluciones como la carga inteligente o los servicios de vehículo a red.
El informe identifica, por último, los obstáculos clave que condicionan actualmente la expansión del vehículo eléctrico en las flotas corporativas, entre ellos «el coste inicial de adquisición, la incertidumbre sobre el valor residual, la fragmentación regulatoria entre países europeos y las limitaciones de capacidad en determinadas redes eléctricas».
Según los autores del estudio, la evolución de estos factores y la estabilidad del marco regulatorio «influirán en el ritmo de adopción de los vehículos eléctricos en el canal corporativo europeo».








