Los proveedores japoneses de componentes de Toyota y de otros fabricantes nipones afrontan crecientes incertidumbres de costes y de suministro derivadas de la guerra en Irán, con la subida de los productos vinculados al petróleo como principal amenaza para sus márgenes en los próximos trimestres.
Así lo recoge la agencia de noticias reuters, que subraya que las propias empresas han advertido ya de la escasez potencial de materiales de difícil sustitución como los derivados de la nafta y el aluminio, con riesgo de que esta presión se extienda mucho más allá de la base de costes de los proveedores y se propague por la cadena de fabricación de vehículos.
«En este momento mantenemos la actividad para que nuestros clientes no se vean afectados, pero no sabemos hasta cuándo podremos sostenerla», ha asegurado Moritaka Yoshida, consejero delegado de Aisin.
La producción de vehículos del grupo Toyota se mantiene, por ahora, sin interrupciones.
En el plano de las cifras, Aisin ha estimado un impacto de 15.000 millones de yenes (89 millones de euros al cambio actual) en su ejercicio fiscal próximo —cierre marzo de 2027— ante la subida del aluminio que utiliza en sus componentes de fundición a presión como son las cajas de transmisiones para automóviles.
Por parte de Denso, el principal proveedor de Toyota, la firma ha rebajado su previsión de beneficio operativo del ejercicio en curso ante un «golpe potencial» de 45.000 millones de yenes (268 millones de euros) y bajo el epígrafe concreto de «riesgos de incertidumbre».
Petróleo en cadena
Desde el inicio del conflicto, los proveedores de automoción han remarcado que el estallido de la guerra el pasado 28 de febrero es un nítido «punto de inflexión que puede alterar el suministro de materiales y los procesos de fabricación» incluso aunque el ensamblaje de vehículos se mantenga por ahora intacto.
Koichi Ito, presidente de Toyota Industries, ha alertado de que algunos de sus proveedores están solicitando ya subidas de precios únicamente «para garantizar el suministro de materiales» e igualmente han recortado la ventana de garantía de los precios de meses a semanas.
Por encima del resto de riesgos para fabricantes y proveedores de automoción figura el suministro de los diluyentes para las pinturas que se utilizan en los coches. Katsumi Saito, consejero delegado de Toyoda Gosei, ha asegurado a Reuters al respecto que «si los fabricantes no pueden pintar, por lógica no pueden producir coches, lo que afectaría a todo el sector».








