El grupo Fiat puede esperar grandes cosas de la dupla 500 y Panda que tantas alegrías ha proporcionado a la compañía en el ámbito comercial.
Ahora le toca el turno a las opciones híbridas de ambos modelos, en un momento fundamental para el sector de automoción, enfrascado en una dura pugna para reducir las emisiones de sus coches.
Panda y 500 son la primera incursión de la marca en esta nueva ola sostenible caracterizada por la oferta de vehículos cada vez más eficientes. En el caso de estos dos modelos, el funcionamiento es muy sencillo.
Combinan un motor de gasolina convencional, uno eléctrico más una batería. Es una solución muy poco invasiva, de acuerdo con Fiat, y perfecta para introducirse con fuerza en el mercado electrificado de vehículos corporativos, un segmento que cada vez crece con más potencia y que tiene una buena llave de acceso a través de la hibridación suave o tecnología mild hybrid.

El motor que mueve estos dos modelos es de un litro y tres cilindros con 70CV al que se suma el propulsor eléctrico de 12 voltios y una batería de litio.
De acuerdo con Fiat, la utilización de este motor reduce hasta en un 30% las emisiones promedio de estos dos modelos: un 19% en el caso del Fiat 500 y un 31,5% si hablamos del Panda híbrido, cifras considerables en todo caso.
El camino que ha iniciado el fabricante italiano con estos dos vehículos se centra en “democratizar” la tecnología electrificada ante la sociedad y las empresas, tal y como afirmó en la presentación de ambos coches Luca Napolitano, responsable de la marca en Europa, Oriente Medio y África.

La electrificación progresiva de Fiat
“Por un poco se puede obtener mucho más”, explica el directivo, que señala que las emisiones del Panda se sitúan en 89 gramos de CO2 para la versión mild hybrid, en tanto que las del 500 son de 88 gramos por kilómetro recorrido.
Fiat planea introducir poco a poco la electrificación en la medida que los clientes de empresa se acostumbren a este tipo de automóviles, una deriva que se está imponiendo poco a poco en las ciudades gracias a las restricciones al tráfico, de un lado, pero también debido a las nuevas políticas de Responsabilidad Social Corporativa, que de algún modo “obligan” a las empresas a tomar decisiones de movilidad conscientes desde el punto de vista ecológico.
En el corto y medio plazo, la marca con sede en Turín lanzará al mercado corporativo nuevas versiones híbridas, híbridas enchufables y completamente eléctricas, de acuerdo con las previsiones de Napolitano, quien además quiere ejemplificar con un análisis de costes de uso cercano para los españoles, situado en la ciudad de Madrid.

“Si utilizamos un Fiat Panda híbrido” —ejemplifica— “con una utilización anual de unos 10.000 kilómetros anuales en Madrid, el precio del modelo es igual, pero hay muchas variables en las que los costes de uso son hasta un 30% más bajos, no solo en el plano medioambiental”, asegura.
Según el ejecutivo italiano, las cuentas son muy sencillas, y esto es algo que fácilmente puede anotar cualquier autónomo que tenga que hacer frente a la adquisición de su vehículo para las tareas laborales. Los 3,9 litros de consumo que promedia a los cien el Panda suponen un ahorro de 250 euros anuales, misma cantidad que se obtiene al no pagar aparcamiento en el centro. En cuatro años, esa cantidad se eleva a 2.000 euros.
“No es poco”, aduce Luca Napolitano.
Y tiene toda la razón, por lo menos desde la óptica de los autónomos, que pueden encontrar en estos dos modelos un buen aliado profesional.







