El mercado global de electrificación de flotas está entrando en un periodo de expansión sostenida a medida que empresas, gobiernos y operadores de transporte están acelerando la transición desde los vehículos con motor de combustión interna hacia los eléctricos.
El estudio de Transparency Market Research estima que el mercado de flotas en 2025 alcanzó 98.400 millones de dólares, y que en el plazo de una década llegará a 216.600 millones de dólares.
Esto supone una tasa de crecimiento anual compuesta del 7,4 % entre 2026 y 2036.
Entre las razones que apuntan para este incremento destacan las siguientes: las regulaciones de emisiones de vehículos más estrictas, la disminución de los costes de las baterías, el desarrollo de la infraestructura de carga y los beneficios económicos a largo plazo de los vehículos eléctricos.

La electrificación de flotas implica sustituir los vehículos convencionales por vehículos eléctricos de batería (BEV), vehículos eléctricos híbridos enchufables (PHEV) y vehículos eléctricos de pila de combustible que consumen hidrógeno (FCEV), junto con el despliegue de infraestructura de carga, plataformas de gestión de energía, telemática y sistemas de gestión de flotas, detalla el estudio.
También destaca que los operadores de flotas requieren «de cada vez más sistemas de carga capaces de coordinar múltiples vehículos, mientras minimizan los costes de electricidad y gestionan la demanda de la red eléctrica».
La tecnología de vehículo a la red (V2G), el almacenamiento en baterías, la generación solar y las micro redes también están surgiendo como «componentes importantes de las estrategias energéticas de las flotas», significa el informe, que destaca que estas tecnologías «pueden ayudar a las flotas a optimizar el consumo de energía y, potencialmente, devolver electricidad a la red durante los periodos de máxima demanda».
En cuanto a los obstáculos para adaptarse a este nuevo escenario, los operadores de flotas se enfrentan a «altos requisitos» de capital inicial, limitaciones de capacidad de la red eléctrica, desarrollo de aparcamientos con estaciones especificas de carga, disponibilidad de baterías, requisitos de autonomía del vehículo y diferencias en los estándares de carga.





