Los tres grandes fabricantes de Detroit (General Motors, Ford y Chrysler, propiedad de Stellantis) han reclamado que la revisión del tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA) prevista para julio fije el arancel del 15% que Washington pactó con la Unión Europea, Japón y Corea del Sur el año pasado.
Agrupados en el American Automotive Policy Council (AAPC), Ford, General Motors y Stellantis persiguen que ese tipo se convierta en la referencia de la negociación, frente a los aranceles de hasta el 27,5% que aún gravan algunos vehículos y componentes.
Washington rebajó del 25% al 15% el gravamen sobre los vehículos y componentes de la Unión Europea, Japón y Corea del Sur en los pactos que la Administración Trump cerró el pasado ejercicio, mientras que un acuerdo similar con Reino Unido situó la tarifa de la mayoría de las importaciones en el 10%, de acuerdo con Automotive News.
Ese diferencial de hasta el 27,5% que soportan determinados productos de Canadá y México ha sido situado por la patronal como «una ventaja competitiva» para los fabricantes de Japón, Corea, la UE y Reino Unido sobre los productores norteamericanos.
«No tendría ningún sentido que [los negociadores] acepten un acuerdo peor que el de Japón, Europa o Corea», ha apuntado al medio sectorial Mark Wakefield, responsable global de mercado para automoción de la consultora AlixPartners.
El precio surcoreano del pacto
Aquellos acuerdos de 2025 con Reino Unido, la Unión Europea, Japón y Corea del Sur intercambiaron rebajas arancelarias, generales y específicas para el sector de automoción, a cambio de compromisos de inversión y otras concesiones de los firmantes hacia la economía estadounidense.
Hay que recordar que Donald Trump amenazó en enero con abandonar el acuerdo con Corea del Sur si Seúl no aprobaba una ley que habilitara 350.000 millones de dólares (unos 300.700 millones de euros al cambio actual) en inversiones surcoreanas en Estados Unidos.
El Parlamento de Seúl sacó adelante esa norma en menos de dos meses.
Sobre los vehículos europeos, el mandatario estadounidense planteó el pasado 1 de mayo elevar de nuevo al 25% los aranceles por la lentitud de Bruselas en aplicar los acuerdos alcanzados en 2025, y ha fijado de plazo hasta el 4 de julio para concretar un acuerdo definitivo.
Frente judicial en el Supremo
Los cuatro acuerdos siguen vigentes, a pesar del fallo que el Tribunal Supremo de Estados Unidos emitió en febrero, tras tumbar los aranceles recíprocos generales de Trump y abrir un frente jurídico sobre el resto del entramado arancelario del Ejecutivo.
«El nivel de incertidumbre que esto ha añadido en términos de riesgo de capital para la industria es prácticamente inconmensurable», ha asegurado Michael Robinet, vicepresidente de estrategia de previsión en S&P Global Mobility, que considera que la política comercial estadounidense ha pasado a verse «como algo más variable o transaccional, lo cual es desafortunado porque nunca había sido así», en declaraciones a ANE.
A esa incertidumbre se suma la apertura en marzo de nuevas investigaciones comerciales bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, con varios socios bajo análisis por políticas que la Oficina del Representante Comercial vincula a un «exceso estructural de capacidad y producción», con la automoción entre los sectores afectados y los déficits de 2024 y 2025 como referencia.







