El 90% o un total de nueve de cada 10 empresas españolas que cuentan en su flota con vehículos eléctricos o híbridos enchufables disponen de infraestructura de recarga propia, ya sea en forma de dispositivo tipo wallboxes —cargadores de pared de potencia reducida, presentes en el 31% de los casos— o de estaciones de carga rápida (63%), según refleja un informe elaborado por la compañía DKV Mobility.
El estudio, denominado Estudio sobre Movilidad Eléctrica, se basa en 1.732 entrevistas efectuadas a distintos gestores de flotas en España, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Polonia, República Checa y Rumanía y revela también que el 69% de las compañías en nuestro país prevé ampliar esa infraestructura de recarga para vehículos de cero emisiones en los próximos dos años, o bien mediante la instalación de nuevos wallboxes, o bien con la inclusión en su sede de puntos de recarga adicionales.
Sin embargo, los gestores identifican también «obstáculos de peso» para acelerar ese proceso, según recoge DKV Mobility, que menciona que, de acuerdo con los entrevistados, el precio de adquisición [del vehículo eléctrico] «resulta excesivo» para el 69% de los encuestados en España.

De igual modo, otro de los factores a los que aluden los gestores de flotas al ser preguntados por ello es la autonomía del vehículo eléctrico, que actúa como «factor limitante» para la misma proporción de preguntados, un 69%.
En el caso del coste de la electricidad, este frenaría las decisiones de adopción del 61% de los gestores de flotas, en tanto que el 65% afirma que la red pública de recarga de vehículos ecológicos es «aún insuficiente».
Desde una perspectiva europea, los tres principales retos que el estudio de DKV identifica como claves al respecto se centran en la presión sobre los costes —citada por el 76% de los encuestados—, los requisitos de sostenibilidad (73%) y la electrificación de las propias flotas (70%).






