Costillar con salsa barbacoa al bourbon Al estilo Cadillac ElDorado Biarritz de 1957

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En esta ocasión nos toca viajar al sur de Estados Unidos, a Memphis, Tennessee, para encontrar en el genio musical de Jerry Lee Lewis y su biopic Great Balls of Fire nuestro reflejo culinario. Los aromas sureños que envuelven nuestra receta nos servirán para conducir por la carretera del rock de los años cincuenta. La música del diablo será nuestra mejor compañía para abordar este costillar…

Así surge una cook movie en toda regla, llena de potencia, sabores marcados y ese aroma a bourbon que nos envolverá en una época donde el genio del pelo rubio despuntó con su piano enloquecido y unos dedos que se movían a un ritmo frenético por la autopista de su teclado. 

Jerry Lee Lewis fue un alma rebelde en una era de convencionalismos. Nosotros vamos a compartir asiento de su Cadillac ElDorado Biarritz de 1957, para recorrer juntos su polémica y vitalista etapa de apogeo. Rugen sus 305 CV, en la radio vibra Whole lotta shakin’ goin’ on, los fogones se calientan… Comienza el viaje.

 Cocemos el costillar. Jerry Lee Lewis comienza a escandalizar a la puritana sociedad americana con letras de alto contenido sexual, por lo que nosotros vamos a rebajar la “desnudez” de nuestra fabulosa pieza de carne cociéndola (entera) durante 20 minutos en un cazuela con agua y sal. De ese modo aplacamos la ira de la comunidad cristiana y nos aseguramos que luego nos quede mucho más jugosa.

Cadillac


Ingredientes (2 personas)

1 costillar de cerdo de 1,5 kg, 1 vaso de bourbon (Jack Daniel’s), 1/2 cebolla grande, 3-4 dientes de ajo, 2 vasos de ketchup, 2 cucharadas de tomate concentrado, 1 cucharada de pimienta negra, 1 cucharadita de sal, 2-3 cucharadas de Salsa Inglesa, 5 cucharadas de azúcar moreno, 5 cucharadas de vinagre de vino tinto, 2 cucharadas de Bovril (concentrado de carne), Unas gotas de Tabasco


Preparamos la salsa barbacoa. A lomos de su Cadillac ElDorado Biarritz 1957, Lewis llega a Memphis donde conoce a su prima, Myrna, que por aquel entonces contaba sólo 13 años. Y surgió el amor… cocinado de forma secreta, como nuestra salsa. Para lo cual nos escabullimos del mundo y ponemos en una cazuela todos los ingredientes ya marcados y dejamos cocinar a fuego medio unos 20 minutos. Como ellos, tendremos que ir removiendo nuestro romance-receta, para evitar que se pegue y siga borboteando a ritmo de jazz.

Precalentamos el horno: Una vez se consuma la relación, y con la carrera disparada del músico, Lewis y su adolescente prima, deciden pasar por una vicaría de Mississippi. Una puerta que se abre, la del horno, bien precalentado a 200 grados, casi como una metáfora de su ardiente pasión y de un matrimonio que sufrirá “la gran bola de fuego” de la sociedad.

Pintamos las costillas. Con las costillas cocidas, las secamos bien y las pintamos generosamente con nuestra salsa barbacoa de Bourbon. Las metemos en el horno y dejamos cocinar, al tiempo que contemplamos como la feliz pareja es apresada por la prensa británica y su oculto romance sale a la cara de todos los tabloides. 

Proceso de horneado. Cada diez minutos vamos volteando y pintando con más salsa barbacoa las costillas, para así asegurarnos que se impregnan del gran sabor sureño que hemos creado. Lewis y Myrna ven cómo ese proceso mediático-culinario va despojándoles de su felicidad. Poco a poco el horno de la comunicación hunde su popularidad. El teléfono suena poco, las actuaciones son menores, el piano apenas murmura un par de notas…  

Llegada a meta. Tras una hora de horneado nuestro costillar con salsa barbacoa de bourbon, logra su fin: una textura jugosa y una caramelización perfecta.

Jerry Lee Lewis entra en su garaje, se monta en su Cadillac ElDorado, lo enciende… Ya no es ese costillar que una vez fue, pero tuvo lo que siempre quiso: una vida bañada en una salsa de éxito. En la radio de pronto suena Great Balls of Fire. Y sonríe, mientras se chupa los dedos manchados de barbacoa…

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