El fabricante chino de vehículos eléctricos BYD analiza adquisiciones de marcas europeas en apuros, entre ellas la italiana Maserati del grupo Stellantis, al tiempo que negocia con fabricantes tradicionales del continente el acceso a líneas de producción ociosas para reforzar sus raíces industriales en Europa y reducir el impacto de los aranceles comunitarios sobre los vehículos importados desde China, según ha avanzado Automotive News Europe.
La vicepresidenta ejecutiva de BYD, Stella Li, ha manifestado al respecto a la agencia Bloomberg que marcas como Maserati le «resultan muy interesantes» al fabricante chino, si bien ha matizado que el grupo todavía no ha dado ningún paso formal y tampoco ha querido enumerar qué otras candidatas figuran en su lista.
«Maserati no está en venta», zanjó Santo Ficili, director de operaciones de la firma del tridente, en una rueda de prensa en Módena que recoge, por su parte, Reuters.
El directivo, que ha precisado que la firma estudia varias alternativas tecnológicas, ha apuntado a «posibles colaboraciones» con socios chinos para acelerar la electrificación de su gama.
Europa concentra una parte cada vez mayor de los flujos exportadores de eléctricos chinos por la presión regulatoria sobre las emisiones, el despliegue de la red de recarga y la demanda del cliente final. La cuota de los eléctricos puros en el mercado alemán escaló al 23,7% hasta abril, sobre 17,3% en el mismo periodo del año anterior, según datos de la consultora Dataforce.
Conforme a las cifras de la Asociación China de Turismos, la Unión Europea absorbió cerca del 28% de las exportaciones chinas de vehículos eléctricos en el tramo final de 2025 y los primeros meses del ejercicio actual.
Dudas sobre el encaje económico
«No es algo poco realista, pero no veo que pueda ocurrir en este momento», ha reconocido Stefan Bratzel, director del Center of Automotive Management (CAM) en declaraciones a Automotive News Europe.
Coincide en esa lectura Ferdinand Dudenhöffer, analista del sector de Automoción en Alemania, quien ha asegurado que «este tipo de información queda muy bien en un comunicado, pero hablando en términos económicos tiene poco sentido».
Tras un primer trimestre marcado por la presión de la guerra de precios en China, BYD ha experimentado un potente retroceso del 55,4% en su beneficio neto, que se desplomó en el periodo hasta 4.100 millones de yuanes (520 millones de euros al cambio del día).
La facturación cayó un 12% hasta 150.200 millones de yuanes (19.060 millones de euros), de acuerdo con los datos comunicados por la compañía en su balance trimestral.
«Hay varios fabricantes chinos que buscan ganar identidad europea quedándose con una marca local, y ni siquiera tiene por qué ser una marca grande», ha indicado Pedro Pacheco, vicepresidente de investigación de Gartner, ANE. Pacheco también ha abierto la puerta a una joint venture como vía para producir vehículos en Europa sin asumir la propiedad de una firma local.
Las acciones de BYD cerraron a 93,25 dólares de Hong Kong en la última jornada bursátil disponible del 3 de junio en la Bolsa hongkonesa, con una variación negativa del 21,5% en los últimos 12 meses.






