Los genes de la decoración existen. Caridad Tercero y Adriana Somoza, madre e hija respectivamente, son la prueba viviente de ello. Aunque el estudio AS Interiorista tiene poco más de un año de existencia, la pasión de estas dos mujeres por el diseño de espacios viene de mucho antes. Inquieta y curiosa desde niña; Tercero estudió bioquímica y análisis económico-financiero, ejerciendo como directora financiera. Su carrera profesional siempre ha convivido con su carrera “pasional”: el diseño de interiores.
“Siempre me ha gustado la decoración. He decorado mi casa, diseñado muebles y hecho reformas en pisos durante una etapa en la que llevaba una inmobiliaria. Desde pequeña, Adriana ha estado metida en tiendas de decoración y en exposiciones, porque su padre es coleccionista de arte”, afirma Tercero a Fleet People.
Durante sus primeros años, Somoza y su familia vivieron en la casa de la abuela, exquisitamente decorada.
“Mi abuela encargó el proyecto a unos profesionales muy famosos de la época. Los techos eran muy altos y algunas paredes estaban revestidas en madera. Había una barra de bar con taburetes tapizados en diferentes colores y materiales, y una llamativa mesa de mármol”. Cuando Adriana Somoza tenía siete años, la familia se mudó. Tercero toma las riendas de la decoración de la nueva casa, apostando por un estilo transgresor: paredes lacadas en rojo chillón, una alfombra de piel de cebra traída de un viaje a África y, por supuesto, la colección de obras de arte de su marido. Animada por su madre, la niña decoró su propia habitación: una experiencia que marca definitivamente su carrera profesional.
Somoza estudió arquitectura de interiores en IADE y, en segundo de carrera, empezó a hacer prácticas con Javier Muñoz, hijo de los dueños de “Casa y Jardín”, el primer estudio de decoración que hubo en Madrid.
“Aprendí muchísimo con él, descubrí marcas maravillosas, empecé a vender a clientes y, en 2006, participé en su proyecto de Casa Decor”, explica Somoza. Después colaboró con Alfaro Arquitectura y con Indietro.
La confianza que Patricia Fernández, la dueña de Indietro, depositó en ella, le dio alas para lanzarse por su cuenta. “Aunque me daba pena dejar a Patricia, tenía claro que quería tener mi propio estudio y que mi madre me acompañase en la aventura”, confiesa.
Casa Decor en una servilleta
Tres meses después de haberse constituido como estudio y con sólo dos proyectos acabados, se presentó la oportunidad de participar en Casa Decor 2016. “Fue todo muy precipitado y emocionante” —indica Tercero—. “No se nos conocía, no teníamos apenas proyectos hechos… ¡Pero lo conseguimos!”.
Fueron las últimas en formar parte de la exposición a tan sólo un mes de la apertura de puertas. Celebraron la buena noticia tomando un cóctel y, entre nervios, anotaron en una servilleta el boceto de lo que luego sería Heaven, I´m in heaven. En este espacio ecléctico de inspiración Hollywood destacaba un bar inglés de raíz, de madera de nogal (años 30), una chimenea de mármol que parecía “volada”, gracias al perfecto uso de luces led, y una pared decorada con palillería geométrica en pan de oro. Decididamente, las “nuevas” habían entrado con fuerza.
Esa exposición les abrió las puertas a muchos e importantes proyectos y les reabrió las de Casa Decor 2017. En la edición de este año, las interioristas crearon los espacios “El bosque de las luciérnagas” y “Blue Moon”, recreación de un club privado de la costa de California.
Pero no todo es Casa Decor. AS Interiorista también ha decorado algunos ambientes del Hotel Índigo de Madrid e infinidad de casas particulares.
“Para dar con la clave de cada proyecto es muy importante escuchar a las personas que habitan ese espacio, saber cómo viven, sus hábitos, sus hobbies… y, también, entender lo que significa para ellos decorar, explica Somoza.
En lo que respecta al futuro del interiorismo, Tercero lo tiene claro: “Antes, decorar la casa se consideraba un gasto inútil. Pero esto está cambiando debido a varias circunstancias. Por un lado, cada vez hay más establecimientos (bares, restaurantes, cafeterías y hasta panaderías) atractivos, la gente se siente atraída por ellos y quiere llevarlos a casa. Por otro lado, están Internet y las plataformas como Airbnb, donde el encanto de una casa resulta clave para conseguir un alquiler. Y, por último, el hecho de que decorar ahora resulta mucho más fácil y barato que antes”, resume la diseñadora.
La decoración se ha democratizado y todos queremos nuestro espacio especial. Seguro que AS Interiorista sabe crearlo.





