Toyota acostumbra a dar pasos medidos, pero muy bien meditados, en lo que concierne a la electrificación de sus modelos. En la estela de su primer vehículo eléctrico puro, el bZ4X, que después de unos inicios dubitativos ha cosechado muy buenos resultados -fruto de un reposicionamiento de precios-, llega ahora el C-HR+ Electric, la variante de baterías de uno de los superventas de la firma japonesa.

En realidad, el recién llegado es visualmente un C-HR, aunque bastante más grande (+16 cm solo a lo largo), pero desde el punto de vista estructural debe mucho más al bZ4X. Está construido sobre la plataforma de este último, solo que recortada 10 cm y reforzada en el eje trasero. Para soportar el mayor peso inherente a cualquier eléctrico, se ha armado de una rigidez estructural un 30% superior a la del C-HR, además de un centro de gravedad situado 3,5 cm más abajo.
El C-HR+ Electric sale por 475€ más IVA al mes en régimen de renting, con Kinto One
Toyota acaba de iniciar en estos días la preventa del C-HR+ antes de comenzar su producción en diciembre y de que las primeras unidades lleguen a los clientes en el mes de marzo de 2026. En un principio recurrirá a una única batería de 77 kWh de capacidad que, provista de bomba de calor y de una gran estabilidad térmica para mejorar la carga y garantizar la salud del propio dispositivo, concede hasta 609 km de autonomía en ciclo WLTP, según cifras aún sin homologar.

Ese registro corresponde a la versión de un solo motor eléctrico de 227 CV y tracción delantera, llamada Advance. La de dos motores, que suman 343 CV, y tracción a las cuatro ruedas, que se denomina Spirit, está previsto que consiga alrededor de 500 km de alcance con una carga. El consumo medio de energía es un 15% menor que el del bZ4X.

Con carga de 11 kW desde el inicio
La primera variante admite recarga en corriente alterna de un máximo de 11 kW, en tanto que la segunda alcanza los 22 kW. Ambas soportan hasta 150 kW en corriente continua, con la que el paso del 10 al 80% de la capacidad total lleva 28 minutos, y ello incluso a temperaturas muy frías gracias al preacondicionamiento inteligente de la batería.

La herencia del bZ4X es patente en el diseño del interior del C-HR+. Prácticamente toda la zona delantera es idéntica, incluido el cuadro de instrumentos colocado frente a los ojos del conductor pero alejado en el salpicadero. La guantera también brilla aquí por su ausencia, si bien se suple con un compartimento de nueve litros bajo el apoyabrazos central.
El coche añade doble cargador inalámbrico para móviles y una experiencia multimedia que incluye planificador de rutas -vital en un coche eléctrico- y servicios remotos e inteligentes. En las plazas traseras hay que sumar dos tomas USB-C, salidas de aire específicas y, sobre todo, un extra de espacio con respecto al C-HR normal.

El eléctrico mide concretamente 4,52 metros de longitud y dispone de 2,75 m de distancia entre ejes, 11 cm más que se hacen notar sin lugar a dudas en el asiento posterior. El maletero tiene 416 litros de capacidad hasta la bandeja cubreequipaje, 106 litros más que un C-HR híbrido enchufable.
Dos acabados para este modelo
Como decíamos, la gama se limita a dos acabados. El Advance está disponible desde 36.500 euros (con descuentos de Toyota pero sin aplicar incentivos oficiales) y equipado con llantas de 18”, faros led, portón motorizado, asientos delanteros y volante calefactados y pantalla interior de 14”.

La versión Spirit, a partir de 44.000 euros, añade llantas de 20”, techo panorámico, carrocería bitono, llave digital y equipo de sonido JBL.
El C-HR+ Electric sale por 475 euros más IVA al mes en régimen de renting, con Kinto One, que cubre 10.000 km anuales y se extiende a 48 cuotas, sin entrada y con todos los servicios incluidos.

Con estos mimbres, el segundo modelo eléctrico de Toyota toma el testigo de un bZ4X que ha roto moldes en el último año en el mercado de flotas. El plan de la marca nipona consiste en dirigir el C-HR eléctrico hacia el canal de particulares mientras el nuevo bZ4X, que se presenta próximamente, se encauce, una vez abierto el camino para su hermano de gama, al servicio público, mayoritariamente taxis y VTC.








