El constructor inglés de vehículos de ultralujo Rolls-Royce está celebrando los primeros cien años de vida de su modelo más legendario, el Phantom, cuyo diseño original inicial fue presentado al público en presentado por primera vez en 1925, también como su silueta, entonces, más significativa y representativa.

A lo largo de ocho generaciones, el Rolls-Royce Phantom ha evolucionado con avances notables, y todavía hoy se ensambla de manera completamente artesanal en el centro de producción de la compañía —que actualmente está controlada por el fabricante de vehículos alemán BMW— en Goodwood (Reino Unido).
Rolls-Royce ha señalado que la fábrica del Phantom es “un lienzo para encargos personalizados” y ha reamrcado que “clientes de todo el mundo lo utilizan para materializar ideas únicas, inspiradas en el cine, la cultura y la moda, haciendo de este modelo un vehículo de expresión personal”.

En 2024, la empresa inglesa logró su tercer mejor registro comercial en el mundo, después de entregar 5.712 unidades, pero la cifra fue un 5% inferior a la obtenida en 2023.
El Phantom, aun siendo probablemente el buque insignia de la firma, no fue su baluarte de ventas principal, testigo cogido en este caso por el SUV Cullinan, seguido por el Spectre, el primer cupé eléctrico en la historia del constructor. de Rolls-Royce. Este último, lanzado recientemente, se destacó como el vehículo más demandado en Europa y el segundo a nivel mundial.

Reemplazando al Silver Ghost
De vuelta al Phantom, su origen se remonta a principios del siglo XX, cuando Rolls-Royce decidió reemplazar a otro vehículo icónico del grupo, el Silver Ghost.
El lanzamiento, diseño y desarrollo del nuevo vehículo fue dirigido personalmente por Henry Royce, el fundador de la marca, e introdujo notables mejoras en el automóvil, como un nuevo chasis. Su presentación en 1925 marcó el inicio de una nueva era para Rolls, identificando la imagen el Phantom el lujo y la sofisticación.

Una de los principales cambios llegarían para este modelo en 1936, con el Phantom III y tras incorporar un motor V12, respondiendo a las demandas de potencia de los clientes de la época. Incluyó en esa fecha, además, innovaciones como la suspensión delantera independiente, fundamental en viajes por carretera, por ejemplo.
Tras la Segunda Guerra Mundial llegó el Phantom IV, producido entre 1950 y 1956 y destinado exclusivamente a familias reales y jefes de estado, lo que consolidó más el estatus de este modelo. Otras generaciones posteriores como los Phantom V y VI incorporarían ya elementos reconocibles hoy como el sistema de climatización.

En 2003, Rolls-Royce relanzó el Phantom VII, fabricado como es lógico en Goodwood y con la imagen que conocemos actualmente, salvando las distancias y en virtud de la esencia incluida por el nuevo propietario de la marca, BMW.
En 2017, y según ha explicado Rolls, el Phantom VIII introdujo la «Galería», un innovador espacio en el salpicadero “para exhibir obras de arte personalizadas”.

La denominación Phantom ha sido utilizada por Rolls-Royce desde 1925, cuando apareció por primera vez en una publicidad en el rotativo británico The Times. Este anuncio marcó un cambio en la nomenclatura de los modelos de la marca y, de paso, definió al Phantom como un vehículo asociado al placer y a la satisfacción de los deseos de sus propietarios.
Rolls-Royce ha anunciado recientemente una inversión de 300 millones de libras en su planta de Goodwood para ampliar la producción de vehículos personalizados y “adaptarse a las demandas del mercado”.








