El fabricante de vehículos industriales eléctricos Nikola Corporation se enfrenta a una posible exclusión de su valor bursátil en el índice estadounidense Nasdaq debido a que el valor de sus títulos ha caído por debajo del umbral crítico de un dólar.
El valor de las acciones de Nikola ha experimentado una disminución constante en los últimos meses, y si se mantiene por debajo de un dólar de aquí a noviembre, la compañía será apartada del índice tecnológico.
La falta de confianza en las perspectivas futuras de Nikola han contribuido a la disminución del precio de las acciones, llevándolas a caer por debajo del límite mínimo establecido por el Nasdaq, que impone requisitos a las empresas para mantener su cotización.
Una de estas reglas establece que el valor de las acciones debe mantenerse por encima de un dólar durante un período continuo de tiempo. Si una empresa no cumple con este requisito, se le notifica sobre la posibilidad de ser excluida del índice.
La deriva de Nikola se ha complicado desde el año 2020, fecha en la que su fundador, Trevor Milton, fue acusado de falsear documentación sobre la tecnología de hidrógeno que utilizaba la empresa para sus teóricos futuros vehículos sostenibles a la venta.
Milton, que fue sentenciado en diciembre pasado, está intentado que se celebre una nueva vista judicial desde enero pasado que anule la sentencia, mientras que el nuevo equipo directivo de Nikola ha variado el rumbo de la compañía hacia un modelo de producción fundamentalmente basado en industriales eléctricos.
No obstante, estar fuera del Nasdaq dificultaría de modo enrome la consecución de objetivos de Nikola, ya que este tipo de compañía basan su crecimiento en las expectativas que genera su negocio, lo que se traduce en una mayor cotización y, por lo tanto, en una capitalización más elevada de la empresa que significa más inversiones externas.
Desde el 12 de abril pasado, la acción de Nikola está instalada por debajo de un dólar, y en este momento se sitúa en el entorno de 0,60 dólares por título.
La empresa reportó un primer trimestre del ejercicio actual con apenas 11 millones de dólares en ingresos y cerca de 170 millones de pérdidas y ha visto como Iveco, con la que tenía una ‘joint venture’, ha tomado el control de la misma para sus operaciones en Europa.
Además se ha visto obligada a suspender la producción de camiones eléctricos debido a que, de los 63 que ha producido en el primer trimestre, apenas ha podido colocar en el mercado la mitad de ellos.




