El fabricante alemán de automóviles Mercedes-Benz podría quedar fuera del mercado estadounidense durante cinco años si prospera una proposición de ley en trámite en la Cámara de Representantes de Estados Unidos.
La iniciativa, denominada como Motor Vehicle Modernization Act of 2026, vetaría la fabricación, importación o venta de vehículos en suelo estadounidense a cualquier compañía con «participación accionarial directa o indirecta de un gobierno adversario extranjero».
El texto incluye en esa categoría a China, Rusia y Corea del Norte, según ha precisado la cadena de televisión CNBC.
BAIC, el grupo estatal chino antes conocido como Beijing Automotive Industrial, es el primer accionista individual de Mercedes-Benz con un 9,98% del capital y el empresario chino Li Shufu, fundador de Geely, suma otro 9,69% a través de su sociedad Tenaciou3 Prospect Investment.
Dos accionistas asiáticos rebasan el límite
Esas dos posiciones reúnen el 19,67% del capital fabricante, por encima del umbral del 15% en manos extranjeras que la proposición fija para someter a una compañía a veto, según CNBC.
Su articulado prevé además una exención para los fabricantes que hayan producido turismos en Estados Unidos al menos cinco años antes del 1 de enero de 2026, aunque esa salvagaurda queda sin efecto en cuanto entra capital de un Gobierno adversario.
Mercedes-Benz cuenta con dos grandes factorías de vehículos en EEUU, según ha expresado un portavoz del fabricante a CNBC, que ha declinado pronunciarse sobre la ley. Una de ellas está enclavada en Tuscaloosa (Alabama), la principal, y ha fabricado cinco millones de vehículos desde 1997, mientras que la segunda planta, en Carolina del Sur, funciona desde 2006 y ha ensamblado desde entonces 450.000 furgonetas.
Stephen Ezell, vicepresidente de Innovación de la Information Technology and Innovation Foundation, un centro de análisis de Washington centrado en competitividad industrial, considera al respecto que el grupo alemán «entraña menos riesgo» para la seguridad nacional que los fabricantes bajo control chino, ha explicado a CNBC.
Dicho experto ha advertido de que, «si Mercedes acaba incluido en la ley», sería «una consecuencia no intencionada que podría provocar pérdida de empleos y beneficios».






