Con 88.252 vehículos cien por cien eléctricos (BEV) matriculados hasta el pasado 30 de septiembre, un 80,1% más que en el mismo periodo del año anterior según AEDIVE, España está viviendo este 2025 el despegue definitivo de la electromovilidad.
Y Madrid, con 33.019 coches matriculados en los primeros nueve meses del año, está siendo la locomotora que está moviendo ese tren.
La Comunidad de Madrid lleva tiempo avanzando hacia un modelo urbano más sostenible, con un compromiso creciente por parte de administraciones, empresas y ciudadanos.
Y aunque la movilidad eléctrica aún está en fase de expansión y tiene mucho camino aún por delante, la región se ha consolidado como una de las principales impulsoras de esta transición, con el 37,4% de las matriculaciones de turismos eléctricos registradas en España entre enero y septiembre.
La Comunidad de Madrid lleva tiempo avanzando hacia un modelo urbano más sostenible
Este crecimiento no es solo cuantitativo. Madrid se ha consolidado como uno de los territorios más dinámicos en la transición hacia una movilidad sin emisiones gracias a una combinación de escala urbana, voluntad institucional y compromiso empresarial.
Pero el éxito del vehículo eléctrico no depende únicamente de las decisiones individuales de los conductores: requiere de una infraestructura accesible, funcional y bien distribuida.
La evolución del sector refleja un avance sostenido hacia una red más moderna y eficiente, especialmente en recarga de alta potencia. El número de puntos de recarga en toda España a 30 de septiembre, según AEDIVE, era de 84.594, un 7% más que en el mismo periodo del año anterior. De todos esos, 7.139 están en Madrid. Pero más allá de la cantidad, lo relevante es su calidad: en lo que llevamos de año, en toda España, los equipos de entre 50 y 250 kW han crecido un 75,7%, y los de más de 250 kW, un 57,1%, según ANFAC.
Más allá de las frías cifras, lo determinante es dónde se ubican y la potencia que ofrecen, porque no se trata únicamente de instalar más cargadores, sino de hacerlo en lugares que realmente faciliten la movilidad, ofreciendo potencias rápidas y ultrarrápidas.

Como operador independiente líder en retail en Europa, Powerdot tiene previsto invertir en la Comunidad de Madrid diez millones de euros hasta 2027, de los cuales ya ha ejecutado la mitad. Se trata de una apuesta clara por desplegar una infraestructura que se integre de forma orgánica en la vida urbana. La idea es sencilla: que la recarga forme parte natural del día a día de los ciudadanos y que recargar el vehículo, mientras se realizan tareas cotidianas como comprar, sea tan sencillo como cargar el smartphone.
Más que multiplicar puntos de carga, se trata de ubicarlos donde realmente aporten valor: espacios de uso frecuente, bien conectados y con potencias que respondan al ritmo actual de la ciudad. Porque la tecnología, por avanzada que sea, solo tiene sentido si simplifica la rutina de las personas. Y un municipio como Alcalá de Henares, con seis estaciones de recarga y una inversión cercana a los dos millones de euros, es el claro ejemplo de esa estrategia.
El éxito del vehículo eléctrico no depende únicamente de las decisiones individuales de los conductores: requiere de una infraestructura accesible, funcional y bien distribuida
Esta filosofía –instalar puntos de carga donde las personas pasan parte de su tiempo y completan sus actividades cotidianas– transforma la electromovilidad en una opción realmente útil y accesible. La innovación tecnológica es importante, sí, pero su verdadero valor se mide por su capacidad para mejorar la vida de los ciudadanos.
Con su ejemplo, Madrid demuestra que avanzar hacia una movilidad más limpia no exige grandes gestos, sino decisiones concretas, consistentes y orientadas a facilitar el día a día. Porque la sostenibilidad no es una meta lejana, sino un camino que ya estamos recorriendo.
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Laura Gonçalves es directora general de Powerdot en España








