La venta de TomTom a Bridgestone aviva la lucha por el entorno digital del automóvil

Share & Fleet

En este texto...

Autor

Redacción
Redacción
La redacción de Fleet People trabaja para ofrecer a los lectores una información de calidad y actualizada sobre el sector de las flotas y el renting. El equipo está comprometido con la excelencia periodística, y se esfuerza por ofrecer un contenido útil y atractivo para los lectores, ser un referente informativo para los profesionales del sector y contribuir al desarrollo del mismo. La redacción de Fleet People está liderada por Juan Arús, director de la revista y del medio digital. Arús es un periodista con 25 años de experiencia en el sector de la automoción.

Es curioso. Hay operaciones que, no por importantes, tienen más resonancia en los mercados internacionales. En febrero, la financiera del grupo Volkswagen hizo un anuncio un tanto remolón en el que comunicaba que acababa de comprar los activos de la empresa de gestión de flotas Fleet Logistics. Una operación nada, de apenas 200.000 vehículos. Puede que se constituya en transacción del sector del vehículo ‘corporate’ del año. Pero ha pasado bastante desapercibida.

Tanto así ha ocurrido en estos últimos meses con la adquisición de la operadora de control telemático de flotas TomTom, que acaba de recibir el plácet europeo para ser vendida al gigante japonés de los neumáticos Bridgestone, después de que la compañía nipona haya desembolsado mil millones de dólares por la compra.

Con una proverbial discreción japonesa, Bridgestone acaba de debutar de un modo formal en el negocio de las flotas corporativas, un segmento en el que lógicamente ya participaba proveyendo al sector empresarial de sus neumáticos.

Pero ahora cuenta con algo más. Concretamente, con toda la información de los 860.000 dispositivos telemáticos que acaba de adquirir en la operación TomTom, la empresa holandesa que lleva años luchando para mantener el pulso por el negocio de los navegadores, en una travesía en la que rivales como Google, por ejemplo, han logrado que los consumidores privados se inclinen más hacia las consultas en smartphones. Un detalle que puede hundir tu empresa. En el caso de los automóviles, y precisamente en el caso de la multinacional digital con sede en California, ésta hizo especial mella en el statu quo de TomTom el año pasado, cuando comenzó a ofrecer a los fabricantes de coches sistemas de mapeado con su potentísimo software y su, por qué no decirlo, casi carácter mesiánico. Todo lo que toca Google —o Alphabet, como prefieran— se convierte en algo común extrapolable a cientos de millones de personas.

También puedes leer...
Northgate estrena una plataforma digital de gestión de flotas para sus clientes de renting

 

Cuentas saneadas

La división telemática de TomTom, que en 2017 supuso aproximadamente el 20% de los ingresos de la compañía holandesa, era del agrado no solo de Bridgestone (ver sus magnitudes al final del texto). Gigantes como Daimler, Microsoft o Michelin pugnaron a mediados del año pasado por hacerse con ella, sin éxito.

 

Tomtom

 

El máximo responsable de TomTom, Harold Goddijin, ya ha asegurado que la empresa no tiene demasiados planes después de la venta tras generar un extra en cash de casi 910 millones en su cuenta de resultados. De hecho, al menos el 85% de esa ganancia se repartirá entre los accionistas de la compañía, lo que habla muy bien de la política de dividendos de una compañía que tiene deuda cero.

También puedes leer...
Lucid suspende sus previsiones de producción tras perder 1.000 millones de dólares en el primer trimestre

Por el lado de Bridgestone, que es el primer proveedor de neumáticos del mundo, la compra de TomTom —la mayor incursión que realiza en su historia en el continente europeo desde el punto de vista económico— le permitirá mejorar los servicios de mantenimiento de sus neumáticos y desarrollar nuevos productos en el nuevo entorno digital.

La realidad de la operación es que más pronto que tarde se conocerá si TomTom ha hecho bien o no en desprenderse de su joya telemática, que representaba la mitad de su valor en Bolsa, calculado en unos 1.890 millones de euros. Desde luego, competir en el mercado con gigantes como Google no es fácil.

“Tendrá que decidir cuál es su estrategia. Compite con empresas mucho más grandes en un entorno incierto y que se desarrolla muy rápido hacia crecientes modelos de automatización en la conducción”, señalaba recientemente Marc Hesselink, uno de los analistas que cubre a la empresa. Time will tell.

¿Dónde quieres recibirla?

    Más información


      Dacia Bigster, el C-SUV más deseado para flotas de campo (y más allá)

      Lo más visto