El tradicional motor del sector del automóvil son los turismos convencionales —los coches— y los todoterrenos. Ahí está el gran pastel de las ventas anuales en nuestro país y, en general, en el mundo.
Pero las operaciones más rentables no residen en ese segmento del mercado, sino en el de los vehículos comerciales. Vehículos más espartanos y simples en apariencia —aunque este punto cada vez está cambiando más— y con un diseño menos aparente —algo que también está cambiando— pero que, al final del día, reportan muchísimo más margen por unidad vendida que cualquier coche convencional.
¿Curioso, verdad?
En el primer trimestre del año, las matriculaciones de vehículos comerciales sin incluir los más pesados han alcanzado en España 53.000 unidades, más de un 9% por encima del mismo tramo del año anterior. La cifra no llega ni al 14% del número de vehículos vendidos en el país hasta marzo. Pero ese 14% es importante.
Las ventas de vehículos comerciales representan uno de los indicadores adelantados más interesantes para los economistas. Aventuran de un modo bastante fiable por dónde puede dirigirse un país en los próximos tiempos. Hay más indicadores adelantados, lógicamente, pero los comerciales, las furgonetas, los derivados, están entre los grandes. El futuro vicepresidente del Banco Central Europeo y ex ministro de Economía, Luis de Guindos, ya lo reconocía así hace más de 15 años en muchas de las entrevistas que concedía como secretario de Estado de Economía.
Si las ventas de vehículos comerciales van bien, significa que la microeconomía de las empresas de menor tamaño funcionan correctamente. Hay que tener en cuenta que de los 2,84 millones de empresas censados en España en enero pasado, 1,53 millones, el 54% corresponden a un solo empleado —autónomos—, y 1,13 millones, más el 40%, son compañías con un máximo de nueve trabajadores.
Sorpresa, sorpresa
De los casi 53.000 comerciales vendidos hasta marzo pasado, el 54% se han vendido en el canal de Empresas, algo más de 28.000 unidades, con un alza del 11,4%, incluso por encima de lo que está creciendo el mercado total del automóvil en España.
El dato clave, sin embargo, como siempre recae en la figura de las entregas que realmente se cierran a empresas de un modo directo, y que en el caso de los vehículos comerciales ha sido de 14.137 unidades en el primer trimestre, con un crecimiento respecto de los tres primeros meses de 2017 del… 20,5%. Muy buenas noticias sin duda, sobre todo si se conjuga el dato con las entregas de comerciales en renting, que han aumentado en el trimestre un 7,9% hasta 8.830 unidades. En conjunto, las ventas Real Fleet (compras directas de empresas sumadas al renting) de comerciales acumulan un volumen que roza las 23.000 unidades, con un alza del 15,3%, según cifras de la consultora MSI.
Es un dato que debe tenerse muy en cuenta por cuanto las ventas de todo tipo de vehículos a clientes particulares en nuestro país marcan en el mismo periodo un aumento del 6,7% hasta marzo, esto es, crecen a una velocidad más de dos veces inferior.
¿Buen momento de inversión? ¿Buen clima de confianza empresarial? Si las compañías, y sobre todo las que tienen un menor tamaño, que son las más expuestas a la realidad diaria, siguen apostando por la compra de vehículos y con un ritmo de crecimiento del 20%…
Mal síntoma no es, desde luego.






