La guerra de Ucrania y la inestabilidad geopolítica global ha disparado la inversión en Defensa de los países occidentales, y los fabricantes de automóviles se disponen a aprovechar la oportunidad.
Ford ha confirmado que va a competir por lograr un contrato de Vehículos de Movilidad Ligera del Ministerio de Defensa del Reino Unido. Para ello se han asociado con General Dynamics Land Systems UK y el grupo de ingeniería británico Ricardo, para desarrollar y presentar versiones adaptadas de las camionetas Ranger y Ranger Super Duty.
Estos vehículos servirán para reemplazar la flota de Land Rover y Pinzgauer (vehículo austriaco 4×4 o 6×6) del Ejército Británico. El presidente de Ford Europa, Jim Baumbick, declaró que la alianza ofrece «no solo un vehículo de serie, sino una verdadera solución para todo su ciclo de vida».
A ese contrato aspiran varios grupos industriales de probada solvencia, como General Motors y sus socios BAE Systems y NP Aerospace.
También la británica Ineos Automotive ha formado un consorcio con SMT Defence y NMS UK. Por su parte Jaguar Land Rover está explorando sus propias alianzas, y el grupo de defensa Babcock International ha desarrollado un vehículo basado en el fiable y veterano Toyota Land Cruiser 70.
En el mercado de los vehículos militares ligeros, General Motors aventaja claramente a su gran rival Ford, y su división de Defensa funciona desde 2017.
El pasado mes de julio la consejera delegada de GM, Mary Barra, indicó a los inversores que los pedidos del Infantry Squad Vehicle deberían superar los 1.000 millones de dólares con arreglo a los objetivos de compra del Ejército estadounidense, que aspira a adquirir más de 10.000 unidades si el Congreso aprueba las partidas correspondientes.
Ese vehículo parte de la plataforma del Chevrolet Colorado ZR2, y emplea un volumen elevado de componentes del modelo de serie.





