Este ‘entrepreneur’ sabe cuál es el aroma que ayuda a vender más a las empresas

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Esther Alonso
Esther Alonso
Gran experta en el área de salud, sector periodístico en el que desarrolló buena parte de su trayectoria profesional, Esther Alonso lleva 15 años escribiendo sobre eyewear y estilo de vida, una pasión-profesión que le permite ofrecer a los lectores de Fleet People las últimas y mejores tendencias actuales en moda, restauración, viajes y cuidado personal. Un auténtico refugio de placer cotidiano para los amantes del genuino lifestyle. Además de Fleet People, ha colaborado con otros prestigiosos medios como El País, El Español y revistas especializadas como Psychologies o Lookvision.

Los aromas son caprichosos, etéreos. Sin embargo, pese a su volatilidad, dejan una impronta imborrable en la memoria, evocando lugares, momentos, personas… más vivamente incluso que una imagen o un sonido.

Aunque Pablo Albertí, creador de la marca Scent4, lo sabe bien, ha descubierto el poder de los aromas hace relativamente poco: “Siempre he trabajado en tecnología, pero me vi obligado a dejarlo por cuestiones familiares y fue entonces cuando, buscando empresas originales para emprender, me topé con el mundo de los aromas, el marketing olfativo, aromatización de espacios…”.

De este momento hasta hoy ha pasado algo más de un año. Poco tiempo, pero bien aprovechado. Lo primero que hizo Albertí fue coger sus maletas e irse a realizar una formación ‘pro’ en Grasse (Francia), la capital internacional de los perfumes.

“Allí aprendí que cualquier perfume tiene tres partes: las notas de salida o cabeza, que son las que primero se perciben; las notas de corazón o cuerpo, que son las que dan identidad al perfume, y las notas de fondo o base, que son las que hacen que se retenga el aroma. Para que el conjunto funcione, las tres partes tienen que ser compatibles”, afirma.

En Grasse también aprendió que el olfato puede educarse: “Todos tenemos en nuestra memoria el olor a coche nuevo, a hierba recién cortada, a caramelo de Coca-Cola… porque el recuerdo de la sensación olfativa se mantiene en un 35%, mucho más que el resto de sentidos, que lo hacen entre un 5% y un 10%. Sin embargo, como no tenemos educado el sentido del olfato, a veces nos cuesta identificar los olores. Es posible que percibamos un olor que nos transporta a un recuerdo en el que este olor estaba presente, pero, incluso entonces, nos cuesta darle nombre”, explica.

 

El olor del negocio

Y, así, impregnado de las mil y una esencias de Grasse, Albertí volvió a España con su título de atelier de perfumeur bajo el brazo, deseoso de dar un segundo paso: crear una marca que ayudase a las empresas a encontrar su ‘odotipo’: una identidad olfativa para asociarla a su nombre o para favorecer el consumo entre sus clientes, por ejemplo.

“Los objetivos del marketing olfativo, igual que los perfumes, son ilimitados”, comenta el entrevistado.

En España, donde más se emplea el marketing olfativo es en los hoteles, en las zonas comunes como vestíbulos, pasillos o salas de reuniones.

“A veces una cadena de hoteles quiere que todos los edificios con su marca tengan el mismo olor, pero es mejor dar un olor especial a cada establecimiento. No es lo mismo un hotel que está en la ciudad que otro que está en la montaña o en la playa, por ejemplo”, comenta el experto.

 

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FOTOGRAFÍA: DANIEL SANTAMARÍA

 

Las flotas de coches de alquiler son también un colectivo en el que el marketing olfativo tiene una gran proyección: “Aún no se utiliza mucho en España, pero qué duda cabe de que a todos nos gusta entrar en un coche de alquiler con un olor agradable. A limpio, por ejemplo”. Y los restaurantes también se suman al carro, aunque en estos casos hay que tener un plus de cuidado, ya que un olor demasiado fuerte o discorde con la comida, puede arruinar los platos del mejor establecimiento.

“Para aromatizar un restaurante asiático usar un perfume con olor a jengibre suele ser un acierto. Algunas cafeterías utilizan olor a comida (café, pastelería…) para despertar aún mayor deseo de consumo entre sus clientes y, la mayoría de las veces, el tique medio aumenta. También es cierto que hay que tener cuidado con los perfumes que huelen a alimentos, porque pueden causar alergias”, comenta Albertí, quien subraya que Scent4 cuenta con los cinco certificados del IFRA (Asociación Internacional de Fragancias), la garantía de que sus perfumes reducen al mínimo los problemas de alergias.

¿Y cómo se perfuma un espacio?

Lo primero es aprender a diferenciar entre perfume y ambientador.

“Un perfume de ambiente no es tan penetrante como un ambientador. El perfume tiene subidas y bajadas, matices. Es más vivo y agradable y su olor no se percibe de una forma tan constante e invasiva como el de un ambientador”, sugiere Albertí. Usar la cantidad justa también es una ciencia, Por eso la marca ofrece un servicio integral de aromatización ajustado al espacio que se quiere perfumar. Utiliza desde mikados y vaporizadores de mano hasta máquinas especiales o los propios aires acondicionados.

Está claro que el potencial del marketing olfativo es infinito. Y, definitivamente, nos queda mucho por oler.

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