El precio medio de un coche eléctrico vendido en Europa occidental se ha situado por primera vez al mismo nivel, e incluso por debajo en ciertos casos, del de un equivalente de gasolina o diésel en los segmentos B y C, una caída que la consultora de automoción JATO Dynamics vincula a la entrada masiva de marcas chinas con modelos por debajo de 20.000 euros.
En el caso español, los datos de la patronal de concesionarios Faconauto confirman la misma trayectoria con un avance de doble dígito en la cuota del eléctrico puro durante el primer trimestre y un descenso cercano al 12% en el ticket medio del eléctrico en relación con el mismo periodo de 2024, hasta una franja de 17.000 a 19.000 euros antes de ayudas en los modelos urbanos, frente a los 25.000 euros que marcaba ese segmento hace dos años.
Tres factores explican el desplome del coste en el análisis de la consultora, siendo el primero la caída de más del 40% desde 2023 del kilovatio-hora en las baterías de litio-ferrofosfato, una química más barata y duradera que el níquel-cobalto tradicional.
A esto se suma la guerra de precios entre los fabricantes chinos en su mercado interno, que se traslada a Europa con márgenes ajustados, mientras que el tercer factor es la respuesta de compañías como Stellantis, Renault y Volkswagen, que han recortado las tarifas de catálogo de sus eléctricos para no perder cuota.
Las baterías LFP caen más del 40% desde 2023
Entre los modelos que tiran de la media a la baja figuran el BYD Dolphin Surf, por debajo de 20.000 euros y con una autonomía cercana a 300 kilómetros bajo ciclo WLTP, el MG4 Electric, en una franja de 22.000 a 25.000 euros según versión y con etiqueta cero, y el Leapmotor T03, un urbano alrededor de 16.000 euros distribuido a través de la red de Stellantis en Europa, ha identificado la consultora.
Como respuesta europea, el Citroën ë-C3 y el Renault 5 E-Tech se sitúan por debajo de 25.000 euros, mientras que el Dacia Spring es el más barato del catálogo en torno a 17.000 euros, en una oferta con la que los grupos del continente buscan contener el avance asiático.
Pese a la rebaja, la tarifa de entrada de los nuevos modelos eléctricos no siempre incluye el cargador doméstico ni el coste de instalar un punto de recarga en casa, una partida que oscila entre 800 y 1.500 euros para usuarios con plaza de garaje propia y aumenta de forma apreciable en comunidades de vecinos, mientras que la red pública española mantiene tramos de autopista en los que la tarifa del kilovatio-hora en una sesión de 30 minutos supera al coste equivalente de gasolina por el mismo kilometraje.
Como principal incógnita del segmento figura el valor residual del eléctrico a tres o cuatro años, en especial en las marcas chinas, que carecen aún de histórico fiable de depreciación en el mercado europeo, apunta también el análisis.







