Con lo bien traído que tenía yo mi Editorial de este número. Les contaba mi película sobre cómo está evolucionando el renting para clientes particulares; lo bien que lo están haciendo los bancos vendiendo este producto, etcétera. Y va y me sale el bueno de Tex con su capa de Superman y renueva su título como salvapatrias del renting y leasing global.
SuperTex acaba de suscribir una supercarta firmada por el eterno aspirante a Rey Carlos de Inglaterra —y junto a otras decenas de CEO’s— en la que “urgen” a la descarbonización total de aquí a 2050. Manda narices que lo haga un señor, Tex Gunning, primer ejecutivo de LeasePlan, con 1,8 millones de vehículos en su portfolio.
Que se firmen protocolos y buenas intenciones me parece estupendo. Estoy a favor. Sin duda. Ahora, estamos en lo de siempre. SuperTex está hoy en LeasePlan y mañana, en Ikea. Y pasado, en la cola del paro. Quién sabe. Es un señor que representa a un grupo de fondos de inversión, cuyo único interés es sacar la máxima rentabilidad a LeasePlan, probablemente vendiéndola tras sacarla a Bolsa. Y después de exprimirla al máximo, si te he visto no me acuerdo. Y a eso de la descarbonización, que le den por saco.
Salir al mercado con ese discurso tan buenista como insoportable que enarbola la bondad de las cero emisiones y lo chusco y casposo que es el diésel me saca un poco de mis casillas. ¿Soy un car-lover? Pues sí.
Pero eso no quita que apoye las nuevas tecnologías y la transición natural de un sector que es indispensable para España y para el planeta.
Tuve la oportunidad de escuchar al bueno de Tex, en directo, en noviembre pasado, en un evento de flotas organizado por otra publicación de flotas. SuperTex dijo que quiere que toda su flota sea cero emisiones en 2030. Que se lo debe a su hijo, y tal.
Sí, literal. A su hijo.
Que se merece un futuro mejor. Y que, como una compañía global que es, LeasePlan debe ser un ejemplo.
No sé. Con todo este discurso buenrrolista que maneja SuperTex, quien no le conozca debe pensar que vende buñuelos de viento electrificados. Como si no tuviera una flota de, digamos así, por repetirles de nuevo la cifra, 1,8 millones de coches.
Me pregunto una cosa, SuperTex: ¿Por qué no le compras toda su producción eléctrica a los fabricantes de coches? Venga, valiente. ¿Por qué no obligas a ello a todas tus divisiones?
Querido SuperTex: si tan importante es para ti el tema, no urjas a Gobiernos. No hables de los demás. No te dediques sólo a rajar. No hagas eso, Tex. Simplemente, aplícate el cuento.
O busca trabajo en otro sector.







