Cupra asalta el segmento más apetecible de los SUV compactos con el nuevo Terramar

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Juan Arús
Juan Arús
Periodista económico apasionado en transformar objetivos en resultados, Juan Arús (Madrid, 1975) ha trabajado para diversos medios de comunicación escritos de España, generalmente económicos y habitualmente en las secciones de Empresas y Automoción. Gran aficionado a la moda masculina, cuenta con un vasto repertorio de artículos de referencia publicados sobre vestuario clásico en diferentes medios. Edita y dirige Fleet People desde 2015.

Desde que Cupra aterrizó en el mercado automovilístico, una de sus premisas esenciales se ha centrado en situarse en el mercado como una firma a caballo entre las generalistas y el abanico premium.

Esto puede apreciarse de un modo nítido en su modelo más vendido, el Formentor, y también en el León, que mantienen características accesibles combinadas con elementos de categorías superiores.

No obstante, percibimos un upgrade estético y de percepción en el nuevo Terramar, un SUV de 4,5 metros que, por configuración y apariencia, se puede comparar de modo sencillo con modelos como el Audi Q3, con el comparte plataforma, el BMW X1 o el Mercedes GLA, por citar algunos ejemplos.

Hemos tenido la oportunidad de probar el Terramar por los alrededores de Barcelona, donde se ha diseñado y desarrollado de modo íntegro este vehículo —la producción no se efectúa en España— y hemos de decir, como nos ocurre cada vez que nos subimos al volante de un Cupra, que monta de serie el dinamismo, la diversión y deportividad un nítido plus de diferenciación.

Ese en este último aspecto, seguramente, donde mejor encaja en el mercado corporativo de empresas, en el que la oferta es cada vez más similar y donde las marcas cada vez tienen más dificultades para ser únicas.

Cupra, y por supuesto este Terramar, también son únicos.

Estética y conducción intachables

Desde el punto de vista estético, la marca ya ha ganado la batalla que empezó hace unos años apostando por hacer algo más con el elemento visual. El Terramar rezuma personalidad y eso es algo que se advierte en cuanto uno se para en un semáforo, porque los ojos de los viandantes y de otros conductores suelen posarse en sus líneas con frecuencia, y esto es algo que cada vez sucede menos.

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Como primera impresión, destaca en este vehículo una posición elevada al volante que nos gusta, pero, sobre todo, una sensación de anchura que, realmente, no se corresponde con sus medidas de casi 1,90 metros de ancho.

Inmediatamente, el espacio nos parece un punto fuerte en su interior. En el Formentor hay menos talla para cuerpos grandes y ese extra no pasa desapercibido en el Terramar, que demuestra una calidad y postura de conducción soberbias.

Hay adiciones que cooperan a expresar estas sensaciones, claro. La suspensión deportiva es de serie en toda la gama, además de la dirección progresiva y los asientos deportivos de tipo baqué, que se asemejan a los de competición.

Estas tres patas nos parecen una guinda absoluta al conjunto del Terramar, porque combinadas transmiten una experiencia de conducción magnífica. Y es muy plausible que se ofrezcan sin sobreprecio en este SUV.

Otro punto muy a favor de este vehículo como unidad de flota reside en su oferta tecnológica, en la que ha primado la practicidad sobre la moda, algo que, pese a quien pese en la Unión Europea, supone un factor clave de decisión para las empresas.

Gasolina, microhíbrido y enchufable

El nuevo Terramar se ofrece en el mercado con propulsiones exclusivamente de gasolina, si bien asociadas en según qué casos con tecnología microhíbrida o híbrida enchufable.

De entrada, existe una versión 1.5 TSI con 150CV de potencia y etiqueta ‘ECO’, probablemente la más ajustada para el universo corporativo. Pero también se puede optar por dos mecánicas de gasolina con motor 2.0 que ofrecen 204 o 265CV, con etiqueta ‘C’. Por la parte de arriba y para completar las cinco opciones, dos híbridos enchufables de gasolina con 2004 o 272 CV de potencia, con una autonomía eléctrica máxima que alcanza entre 112 y 121 kilómetros, una cifra que no está nada mal y que posibilita, si se tiene siempre un cargador a mano cerca del puesto de trabajo o en casa, circular a diario casi exclusivamente sin utilizar combustibles fósiles.

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El Cupra Terramar ofrece de serie y desde su versión más básica faros delanteros de led, barras longitudinales de techo, llantas de 18 pulgadas, pedales de aluminio, volante de cuero, sistema de información con pantalla de 12,9 pulgadas, bluetooth, nueve altavoces, dos USB, sensores de aparcamiento delanteros y traseros y cámara de visión trasera, climatizador, módulo de aviso de colisión frontal, detector de señales de tráfico, de cansancio y distracciones, sensor de presión de los neumáticos y limitador de velocidad, entre otros.

Este equipamiento se puede completar en la versión de entrada con paquetes adicionales como el Edge, el Intelligent Drive, el Pure Perfomance, el Digital Drive o el Inmersive Pack, cada uno de ellos enfocado en un estilo de vida que puede encajar más en función de los gustos del conductor.

En la medida que se accede a un modelo más completo, el número de packs disminuye porque muchos de sus elementos ya se ofrecen de serie en el coche.

Los precios del nuevo Cupra Terramar arrancan desde 44.310 euros en el caso de la versión microhíbrida de 150CV, y la opción híbrida enchufable sale por 57.170 euros, por ejemplo.

Todavía no existe una cotización de renting para el Cupra Terramar, del que se entregarán las primeras unidades a comienzos de noviembre.

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