China ha inaugurado un laboratorio de conducción inteligente en Chongqing, uno de los mayores polos industriales del interior del país y un núcleo relevante de producción automovilística, con el objetivo de validar vehículos antes de su fabricación en serie.
La instalación, ubicada en la zona denominada como «de alta tecnología» de la ciudad, supera los 5.000 metros cuadrados y funciona como una plataforma de pruebas de escenario completo capaz de combinar tráfico simulado, control dinámico del vehículo y recreación de condiciones meteorológicas, ha informado China Media Group.
El centro permite concentrar en un único entorno fases de ensayo que anteriormente requerían instalaciones diferenciadas, lo que reducirá los plazos asociados a la verificación industrial de los vehículos que se prueben en las instalaciones.
Las pruebas están dirigidas a vehículos con funciones avanzadas de conducción e incorporarán tanto situaciones de riesgo como escenarios habituales de circulación.
Provocar el fallo antes de vender
El complejo industrial chino integra un sistema de arrastre inteligente que puede remolcar vehículos a velocidades de hasta 130 kilómetros por hora, un umbral superior al estándar sectorial de cien y orientado a reproducir interacciones de tráfico de alta exigencia.
El entorno técnico permite modificar también variables como la intensidad de la lluvia, la densidad de la niebla o las condiciones de iluminación, todo con el fin de recrear cambios meteorológicos durante el ensayo.
Otra capacidad reside en la integración en tiempo real de escenarios físicos con tráfico virtual, lo que permite que vehículos reales interactúen con elementos simulados sin detener la prueba.
China ha situado la inteligencia artificial entre las industrias estratégicas de su política industrial en los últimos años, un posicionamiento que está vinculando rápidamente a la tecnología de conducción autónoma.
Las autoridades chinas han designado ya 20 ciudades y agrupaciones urbanas como «zonas piloto» para aplicar un modelo que integrará el vehículo conectado con la carretera y con la nube de datos.





