Asegurar a todo riesgo un coche eléctrico cuesta de media un 36% más que un vehículo de gasolina de precio y prestaciones comparables, mientras que el sobrecoste baja al 20% en el caso de un híbrido equivalente, sin diferencia apreciable entre el enchufable y el no enchufable, de acuerdo con un informe elaborado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
La entidad ha indicado que reparar el paquete de baterías tras un siniestro se puede situar en unos 15.000 euros en un eléctrico de gran autonomía, frente a 2.500 euros del paquete energético de un híbrido no enchufable. La sustitución exige piezas nuevas y empuja a la aseguradora a declarar siniestro total e indemnizar con el valor venal antes que afrontar el arreglo.
Las diferencias de precio más acusadas no aparecen entre tecnologías, sino entre compañías, ya que un mismo vehículo eléctrico oscila entre 544 y 2.934 euros según la aseguradora en la modalidad a todo riesgo, y entre 274 y 745 euros si se contrata con franquicia de 300 euros, ha explicado la organización.
Esas coberturas reales de cada póliza varían también de forma sustancial entre operadores, extremo que la entidad ha mencionado para reclamar al cliente que «compare primas y condiciones antes de contratar o renovar».
El estudio reclama también a las aseguradoras que informen en cada renovación del máximo indemnizable de las pólizas a todo riesgo, de modo que el asegurado «pueda contrastar ese umbral» con el de otras entidades del sector.
Superados los primeros años de antigüedad del vehículo, la organización ha aconsejado «migrar a un seguro a terceros más económico, con cobertura de lunas, incendio y robo» y verificar que la protección jurídica «cubre al menos 3.000 euros» de gastos para profesionales de libre elección.







