El valor residual de un vehículo eléctrico usado de tres años se situó el 1 de abril en el 38% del precio original de catálogo en el Reino Unido, la caída más fuerte registrada en Europa, frente al 46% que conservan las mismas unidades en Alemania, España y Francia.
Así lo atestigua un informe de la consultora Indicata, que señala que esa depreciación contrasta con el 45% del coche de gasolina y el 51% del híbrido enchufable en el mismo mercado, lo que afecta de lleno al modelo británico de financiación dado que la mayoría de los coches nuevos se compran a través de fórmulas de renting y el coste del contrato se calcula sobre la pérdida prevista de valor entre dos y cuatro años.
Richard Jones, consejero delegado de la arrendadora británica Zenith, una de las principales renting del país, ha asegurado en declaraciones a The Financial Times que «la clave para que la adopción del eléctrico siga creciendo es tener un mercado de usado saludable y, si no lo tenemos, la adopción de coche nuevo se estancará».
Descuentos para esquivar las multas
A esa presión se suma la llegada de modelos de BYD, Chery y otras marcas chinas, que ya copan el 15% del mercado británico y que están dejando a los analistas de previsión sin histórico operativo a siete, ocho o nueve años sobre el que calcular la depreciación de los vehículos.
Junto a ello, el objetivo del Reino Unido de conseguir la matriculación de un 80% de eléctricos en las matriculaciones nuevas cuando llegue el final de la década está obligando a los fabricantes a ‘colocar’ vehículos con descuentos agresivos para esquivar las multas por incumplimientos de emisiones de la Comisión Europea.
En el caso de particular de empresas como Lloyds Banking Group, el mayor financiador británico de automoción a través de su división Black Horse, esta ha acumulado una flota de 360.000 vehículos y reforzó su exposición con la compra de su rival Tusker en 2023.
Su depreciación operativa de los activos cedidos en renting creció un 10% en el último ejercicio hasta 1.500 millones de libras (1.738 millones de euros al cambio actual).
Ante esa exposición, los bancos comparten cada vez más el riesgo de los residuales con los fabricantes, según indica The Financial Times, que menciona el acuerdo entre Lloyds y Tesla para ‘repartirse’ los ingresos y costes de los préstamos fallidos en la financiación de la marca de coches eléctricos.
De modo adicional, Lloyds está reforzado su política de portección frente a los residuales con la creación de pólizas a medida y con la titulización de préstamos sobre vehículos eléctricos trasbferidos a fondos de inversión privados.







