Sergi Arola (Barcelona, 1968), no pertenece a ese tipo de entrevistados que responden con frases pensadas y sutiles que satisfacen a todos. Hace tiempo que ha identificado el porqué de las cosas y cómo funciona su negocio. Quedamos a primera hora de la mañana con él y nos cuenta que lleva más de dos horas despierto. Su reloj corporal, en forma de restaurantes repartidos por todo el mundo, no descansa. Su nombre está en juego. Palabra de Arola, un empresario que dice las cosas sin cortarse un pelo.
PREGUNTA— ¿En su actividad, cómo consigue equilibrar la gestión empresarial pura con la excelencia culinaria?
RESPUESTA— En primer lugar, tengo que decir que tengo un gran equipo, y sin ellos sería imposible, no tendría posibilidad alguna de éxito. Al final te lo tomas con muchas filosofía. Cada persona sabe cuál es su misión dentro del organigrama del día a día y en ese sentido funcionamos. No hay un especial mérito, tengo bastante capacidad para el coaching y eso me permite estar en varios sitios. No hay más secreto ni misterio: organización, saber muy bien quién eres y qué quieres hacer.
PREGUNTA— ¿Es perfeccionista?
RESPUESTA— Lo soy. Pero razonablemente. Hace años que opté por ser más práctico. Pertenezco a una generación de pequeños empresarios de este país que despertamos al mundo empresarial en un contexto de país y que nos hemos consolidado en otro concepto de país completamente distinto. Aprendí a ser empresario cuando España era un país de Champions y parecía que aquí no se ponía el sol. En los últimos años es cuando he empezando a ser empresario.
PREGUNTA— Su actividad tiene un reconocimiento social evidente, pero, ocurre lo mismo con el país, con las Administraciones? ¿Recibe lo mismo que ha dado, colocando el nombre España en cada país en el que está?
RESPUESTA— Creo que éste es un tema de conciencia, y me va a permitir que use la frase tan manida de Kennedy: “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino que puedes hacer tú por tu país”. Tengo una responsabilidad sagrada con mi familia, con mi equipo, con mis clientes y con mis acreedores, y esa responsabilidad hay que sacarla delante. A partir de ahí, tengo dos manos, dos piernas, dos ojos, labia y un cierto talento y tengo que desarrollarlo. ¿Qué hay veces que te sientes solo? Pues claro.
Hay veces que sientes que estás extremadamente solo. Y no me ha pasado ni una vez ni dos… Que te planteas si merece la pena seguir… A día de hoy la respuesta ha sido que sí. En otro contexto, quizás no. Y me siento orgulloso con lo que hemos hecho estos años. Pero, retomando el tema de las Administraciones, me duele ver cómo han rescatado los bancos, por ejemplo, sin ningún tipo de pudor. Evidentemente, son los que financian las campañas políticas… Es sangrante cómo ver el concepto too big to fail [demasiado grande para caer] haga que se puedan condonar, perdonar o aplazar sine die las deudas… Como en el fútbol, que es un mundo en el que percibo que una cosa es el dinero que mueve y otra la riqueza real que produce.
Por ejemplo, un empresario como Amancio Ortega [propietario de Inditex] es un señor que, además de generar mucho dinero, crea mucha riqueza. En el fútbol no tengo tan claro que suceda esto. Me molesta mucho la teoría del too big too fail.
Me duele ver cómo han rescatado a los bancos o las deudas del fútbol, que una cosa es que mueva dinero y otra que genere riqueza
PREGUNTA— ¿Ha cambiado la crisis su modelo de gestión, los hábitos de los clientes?
RESPUESTA— En este país ha habido una catarsis fenomenal. No sólo en Sergi Arola o en la restauración. Esto es otro país. Si lo analizo, y desde cuando monté el restaurante en 2007, España no tiene nada que ver. Recuerdo que, a finales de 2007, una persona me dijo que esto era un tsunami que iba a arrasar a una generación de españoles… Y así ha ocurrido. Mire la generación de personas de más de 50 años, que no tienen capacidad de reinserción… Hemos visto cómo han cambiado los hábitos no de consumo, sino de prioridades, de supervivencia casi, en comparación con las de 2007.
PREGUNTA— ¿Cómo puede gestionar y controlar lo que ocurre en el mundo con su marca en el día a día?
RESPUESTA— Siempre uno mi marca a firmas consolidadas y de prestigio en el mundo, que tienen gran capacidad de gestión. Para mi, abrir un restaurante en el hotel Raffles de Estambul, o con una marca como la cadena Shangri-La en Abu Dhabi, el Ritz Carlton en Barcelona o el Tivoli en Sao Paulo me tranquiliza. Se encargan de que su marca vele por la mía, y viceversa.
PREGUNTA— ¿Cuántas horas dedica al día a su trabajo?
RESPUESTA— Le pongo el ejemplo: ayer me acosté a las dos de la madrugada y hoy me he levantado a las siete de la mañana. Estoy constantemente pendiente de mis restaurantes.

PREGUNTA— ¿ Que consejo le daría a un emprendedor?
RESPUESTA— Que tenga paciencia, que se fíe más de la cuenta de la vieja que de los balances que le puedan hacer. Siempre pongo un ejemplo: yo visto con cazadora de cuero, vaqueros, camisetas… Pues bien, todavía no ha llegado el momento en que alguien vestido así me estafe. Todos los que lo han hecho llevaban grandes trajes y corbatas. Cuando te has sentado con muchos ejecutivos, que van tan bien vestidos y que te decían que el local para el que te ibas a hipotecar valía tres millones de euros… Miraban los metros cuadrados, estimaban el valor total, pagabas impuestos por ello… Y de golpe te decían, poco tiempo después: Ahora, esto vale la mitad… Le digo al emprendedor que se fíe solo de su sentido común, de la cuenta de la vieja. Y que si tiene capacidad para comprar cinco coliflores, que antes de comprar otras cinco, venda primero las que tenga.
PREGUNTA— No se prodiga mucho en televisión ahora… ¿Qué opina del fenómeno Masterchef? ¿No le ofrecen salir a usted?
RESPUESTA— Hay intereses, es difícil salir en Masterchef cuando su patrocinador principal es competencia directa de uno de mis proyectos más importantes, LIDL. Luego, creo que tengo un perfil que choca con Masterchef. Por ejemplo, lo del León come gamba [un plato que le valió la expulsión directa a un concursante]… Cuando fui, ya dije que había platos que eran una tomadura de pelo y se me echaron encima…
PREGUNTA— ¿La paciencia que recomienda al emprendedor se la recomienda a quien lo esté pasando mal en una empresa?
RESPUESTA— Sí. Mucha paciencia. Y mire, sigo un consejo que me dieron una vez. Si una cosa no funciona durante un año, plantéate las cosas. Me lo dijo un alto cargo del Ritz Carlton. Con diferentes análisis, lo cierto es que siempre hay que plantearse dónde estás y qué estas haciendo.

PREGUNTA— ¿Qué piensa de la política?
RESPUESTA— Pertenezco a una generación de un señor que prometió 800.000 puestos de trabajo… De un partido que dijo que si ganaba, que por encima de su cadáver entraríamos en la OTAN. Y acabamos entrando en la OTAN. Había una canción del grupo Decibelios que decía: Todos los políticos prometen lo mismo / Todos los políticos prometen lo mejor / Todos los políticos son los mejores / Todos los políticos que asco nos dan / Paletas al Poder…
Me parece que cuando estás en la oposición es muy fácil hacer política, porque no tienes que cumplirlo. El diagnóstico es claro: estamos hartos y la medicina es errónea: no puedes prometer algo que no vas a cumplir.
Y la diferencia de un empresario con un político es evidente: un empresario es responsable legal, fiscal y penalmente de sus decisiones y los políticos, no. Si por cada decisión que tomo como político tuviera la misma responsabilidad que tiene un empresario de una simple pyme, ya pensarían si hacen falta grandes obras, por ejemplo, se lo pensarían mucho. Los empresarios vemos las cosas en clave de retorno y balance. Los políticos, en clave de Elecciones.
PREGUNTA— ¿Podemos?
RESPUESTA— Ha sido un buen revulsivo, pero se van a desinflar. Tienen un porcentaje de razón, pero como lo tienen todos. Les falta back, y además que sean politológos los que encuentren soluciones a nuestra política…
PREGUNTA— ¿Tiene coche?
RESPUESTA— Soy muy de motos, pero poco de coches. Tengo un Smart Brabus de hace 15 años y 70.000 km y estoy muy feliz, lo uso cuando llueve. de coches. Tengo una Harley, una Triumph Thruxton y una BMW.
“Me habría gustado ser Napoleón”Nunca me acuesto sin antes haber… Hablado con mi pareja Fútbol sí, fútbol no. Fútbol, sí. Soy del Barça Qué personaje histórico le habría gustado ser? Ummm… Napoleón, pero sabiendo las cagadas que hizo para no cometerlas. Alejandro Magno, también Quédese con un chef que no sea usted. Sin duda alguna, Alain Passard. Dónde le gusta perderse con la moto. En cualquier carretera de la provincia de Castellón, Soria o Teruel Playa o montaña. Mientras haya una buena carretera para rodar… Es madrugador? Sí, mucho Una película que le haya marcado. Me encanta ‘El Cazador’, de Chimino. Una manía, costumbre, en sus restaurantes. El orden. Llego a un punto de auténtica manía Una cualidad o característica humana que aprecie y otra que deteste. Claramente, la lealtad y la envidia |








