La fusión de activos entre las compañías de servicios de automoción británicas Redde y Northgate ha recibido el visto bueno de las administraciones judiciales, por lo que ambas entidades funcionan desde el viernes pasado como una entidad jurídica propia y unificada.
Ello ha posibilitado que Redde Northgate, en la que esta última mantiene una posición de control, comience a funcionar hoy como una empresa cotizada en el mercado bursátil.
Las dos anunciaron su fusión a mediados de noviembre del año pasado, lo que supone que contarán con un volumen de ingresos común inicial de 1.560 millones de euros anuales, teniendo en cuenta las facturaciones de las dos empresas en su último ejercicio, y con una flota de más de 110.000 vehículos —de esa cifra, Northgate aporta 100.000— y 400.000 automóviles bajo gestión corporativa íntegramente correspondientes a Redde.
Hasta la fecha, Northgate es la principal compañía de renting flexible de Europa.
La nueva estructura de la firma colocará al ejecutivo Martin Ward como responsable ejecutivo, en tanto que John Davies, Mark McCafferty y Stephen Oakley serán directores no ejecutivos.
Northgate manda: controlará el 54% del capital
La operación supondrá igualmente que cada accionista de Redde recibirá con la fusión 0,3669 acciones de Northgate por cada una de Redde que poseyera. Se emitirán del orden de 113 millones de títulos nuevos y la primera tendrá control sobre el 54% del capital de Redde Northgate.
La posición bursátil de las dos empresas se ha reducido sustancialmente en los últimos meses como resultado del anuncio de fusión, con una abrupta caída en el caso de Northgate desde las 350 libras a las que cotizaba cada una de sus acciones justo en el momento previo de la fusión hasta las 282 actuales, un 20% menos.
Se estima que el beneficio operativo de la nueva sociedad se acercará a unos 200 millones de euros anuales, con un margen de retorno previsto del 9%.







