El fabricante de automóviles de lujo Mercedes-Benz ha alcanzado un acuerdo para abonar una multa de 149,6 millones de dólares, unos 137 millones de euros al cambio actual, con 48 estados de Estados Unidos, además de Puerto Rico y el Distrito de Columbia, y con el fin de cerrar una investigación de varios años relacionada con presuntas irregularidades en las emisiones de sus vehículos diésel, según ha informado la fiscal general de Nueva York, Letitia James, y de acuerdo con una información publicada por Reuters.
La compañía ha indicado que el pacto pone fin a sus problemas legales en Estados Unidos vinculados al denominado como dieselgate, el escándalo de emisiones destapado inicialmente con la compañía automovilística Volkswagen en septiembre de 2015.
El acuerdo está sujeto aún a la aprobación definitiva de los tribunales, ha indicado Reuters.
En virtud del acuerdo, Mercedes-Benz abonará el importe total y realizará un abono de 2.000 dólares por vehículo (1.830 euros) a los propietarios y arrendatarios que tengan derecho a compensación y cuyos automóviles hayan recibido las reparaciones de emisiones exigidas.
La compañía también asumirá el coste de instalar el software de modificación aprobado, ofrecerá una garantía ampliada y aplicará una serie de medidas para prevenir conductas similares en el futuro y cumplir con los requisitos de supervisión establecidos por los estados, según la información difundida por Reuters.

Alcance del acuerdo y antecedentes del caso
Las autoridades estatales han señalado que Mercedes-Benz instaló software no declarado en vehículos diésel que ocultaba los niveles reales de contaminación y reducía de forma indebida las emisiones durante las pruebas oficiales, mientras que en condiciones normales de conducción los vehículos podían emitir entre 30 y 40 veces el límite legal permitido.
El fiscal general de Virginia, Jason Miyares, ha indicado que el acuerdo afecta a 39.565 vehículos que no habían sido reparados ni retirados de la circulación de forma permanente hasta agosto de 2023.
Del importe total, 120 millones de dólares (unos 110 millones de euros) deberán abonarse de forma inmediata, mientras que 29,6 millones de dólares (alrededor de 27 millones de euros) quedan suspendidos y se reducirán en 750 dólares por vehículo —unos 690 euros— por cada unidad que Mercedes repare, retire del mercado o recompre.
Mercedes-Benz ha señalado que el impacto del acuerdo no afectará a su resultado neto anual, tras haber realizado provisiones suficientes para cubrir los costes derivados del mismo.
En 2020, el grupo ya había aceptado pagar 2.200 millones de dólares (2.020 millones de euros), para resolver una investigación federal en EEUU y las reclamaciones de unos 250.000 propietarios de vehículos por la misma causa.
Mercedes-Benz afronta además otros posibles pagos en mercados como Reino Unido, donde figura entre los fabricantes implicados en una demanda colectiva presentada en octubre pasado junto a Ford, Nissan y Renault.





