La compañía británica especializada en servicios de renting, gestión de flotas y alquiler de vehículos Prohire ha dejado un pasivo significativo tras su quiebra registrada el pasado 23 de junio.
De acuerdo con una información publicada por la web británica Fleet News, los acreedores no garantizados «difícilmente recuperarán los más de 32,6 millones de euros que se les adeudan tras el colapso de la empresa».
Prohire contaba con una flota de alrededor de 3.400 automóviles, vehículos comerciales ligeros, camiones y remolques en el momento de entrar en fase de liquidación y consiguiente administración concursal.
El proceso de insolvencia se inició después de que la compañía no lograra un bloque de financiación adicional y pese a los intentos de sus accionistas y principales deudores. De acuerdo con Fleet News, la mayoría de los vehículos que mantenía la empresa estaba sujeta a contratos con 23 entidades financieras distintas.
Un negocio de renting en pérdidas
El informe de los administradores concurdsales nombrados para gestionar la liquidación de la empresa, Timothy Graham Vance y Samuel James Woodward, socios del área de reestructuraciones de la consultora EY-Parthenon, han subrayado que Prohire había incurrido en pérdidas durante los últimos ejercicios por el estrechamiento de márgenes en las operaciones de renting y por las minusvalías en la venta de vehículos de segunda mano, según refleja el rotativo inglés.
Solo en el ejercicio 2025, las pérdidas por desinversiones alcanzaron 1,75 millones de euros.

Ernest & Young fue contratada en mayo pasado para explorar alternativas de financiación adicional que pudieran dar un soplo de aire fresco a la empresa y con el fin de que pudiera continuar con la activdad.
En ese momento, el accionista NorthEdge Capital aportó 1,28 millones de euros —581.000 en mayo y 697.000 en junio— para sostener la liquidez a corto plazo.
El plan de negocio elaborado entonces, no obstante, estimaba que eran necesarios entre 4,65 y 5,8 millones de euros adicionales además de un colchón de liquidez extraordinario para asegurar la viablidad de la empresa, según Fleet News.
El fracaso de la refinanciación
Las negociaciones con los accionistas y el principal financiador se prolongaron durante el mes de junio, pero finalmente no fructificaron y el capital inyectado por NorthEdge Capital se agotó en pocas semanas, lo que obligó a la compañía a iniciar el proceso de liquidación y puesta en manos de los acreedores el 23 de junio.
La administración concursal de la empresa supuso la pérdida inmediata de 54 empleos, mientras que otros 29 trabajadores fueron retenidos de forma temporal para apoyar el proceso y el resto del personal fue despedido en agosto.
El informe concursal estima que los acreedores no preferentes de Prohire soportan en este momento una deuda de 32,6 millones de euros en el caso de Prohire y de 22,8 millones de euros en el de Prohire Group, las dos sociedades que pilotaban la empresa.
«La cifra final de reclamaciones no preferentes no se conocerá hasta que se reciban y evalúen todas las solicitudes, por lo que podría variar», detalla el informe concursal del que se hace eco Fleet News.
Los administradores han precisado, además, que «con las estimaciones actuales, no habrá fondos suficientes para abonar dividendos a los acreedores no preferentes de Prohire ni de Prohire Group».





