El transporte por carretera evolucionará hacia un modelo polarizado en el que las flotas medianas, de entre 10 y 20 vehículos, tenderán a desaparecer en favor de grandes operadores surgidos de fusiones con capital inversor y de microempresas que actuarán como subcontratistas.
Así lo ha diagnosticado el secretario general de la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer), Juan José Gil, en una entrevista al medio especializado Truckind.
Bajo el paraguas de la patronal operan más de 32.000 empresas transportadoras, con un tamaño medio de flota que no supera los cinco vehículos.
El directivo ha situado esa atomización como la columna vertebral del sector en España y como «motor de la capacidad de adaptación» del transporte a las fluctuaciones estacionales de la demanda.
Frente a esa base de pequeños operadores, Gil ha identificado un proceso «importante de fusiones» entre grandes empresas, con entrada de capital de en forma de inversión que puede adquirir grupos capaces de operar también como operadores logísticos y de contratar a compañías de menor tamaño para la actividad de carretera.
«Una empresa ahora mismo con 20, 30 o 40 vehículos tiene un riesgo financiero bastante importante», ha apuntado Gil, partidario de que «en el futuro habrá o grandes empresas o empresas muy pequeñas», con las flotas intermedias obligadas a crecer para ganar músculo o a reducirse para integrarse en la red de subcontratistas de los grandes grupos.







