Ya saben cómo reza el mantra económico: rentabilidades pasadas no garantizan beneficios futuros. Así que mejor no dormirse en los laureles. O guardar algo la ropa. Los últimos cinco años han sido buenos para el mercado automovilístico español y espectaculares si se analiza el mercado de renting y empresas.
En 2013 apenas se matricularon 62.000 turismos y 12.814 comerciales en renting en nuestro país. El ejercicio actual, de acuerdo con las previsiones que maneja la consultora especializada en automoción MSI Iberia, concluirá con 154.000 turismos matriculados en renting y 38.000 comerciales, un dato bastante más que satisfactorio. Dichas cifras representarán un crecimiento en turismos del 150% y en comerciales de casi el 200% en comparación con 2013.
Tan cierto es que la economía todavía andaba convulsa en ese año como que las alzas experimentadas desde esa fecha y hasta hoy son sorprendentes, en un país siempre marcado por agudos contrastes. O frío o calor; o bueno o malo. Las temperaturas medias no suelen ser habituales.
En el segundo trimestre de este ejercicio se han empezado a notar signos de desaceleración en magnitudes clave como el PIB. Un dato que se atribuye al retroceso en los niveles de consumo de la gente de la calle, que está consumiendo menos por el alza en los precios. Y el Gobierno ya ha rebajado en un punto su previsión de crecimiento del PIB tanto para 2018 como para 2019 hasta situarlo en un crecimiento del 2,6% y el 2,9%, respectivamente.
Actores de relevancia como BBVA Research, sin embargo, atribuyen a España una subida del PIB mucho más comedida aún para 2019, un 2,4% que se ubica muy por debajo de lo que piensa el Ejecutivo. Funcas, la entidad de análisis de la Confederación Española de las Cajas de Ahorros, rebaja ese dato más: hasta el 2,3%.
A diferencia del negro final de la década pasada, parece que no hay razón para el alarmismo, pero sí para la cautela. Y hay varios signos que invitan a estar atentos: el elevado repunte inflacionista de los precios de los inmuebles es uno de ellos, por ejemplo.
Del otro lado se sitúan el continuo retroceso en la tasa de paro —se espera que se coloque por debajo del 15% en 2019— y las mejores prácticas en el caso que nos ocupa, el sector de automoción, que sigue abusando, pero menos, de unas tácticas de automatriculación que condujeron al mercado de vehículos nuevos a un callejón sin salida la década pasada.
Suavizando la cosa
La conclusión que dibuja el cóctel de previsiones existentes aconseja prudencia. El año 2019 se traducirá en un ritmo de ventas menor en el mercado particular, que la consultora MSI cifra en un leve retroceso —pero caída— del 1,3%. Las compras directas de coches por parte de la empresas crecerán en el entorno del 7%, hasta bordear las 120.000 unidades, y el renting lo hará en un porcentaje similar, pero a un ritmo neto inferior a la mitad respecto del previsto para 2018 (+17%).
En octubre del año pasado, el medidor que analiza la confianza de los empresarios (ICE) señalaba que el 21% de los empresarios era optimista respecto de cómo evolucionaría el final del año y el 16%, pesimista. Este año, ese porcentaje se ha situado en el 19% y el 16,1%, respectivamente.
Son detalles que parece no devendrán en coyunturas preocupantes. Pero apuntes a los que hay que prestar cierta atención para que el aterrizaje hacia la lentificacion económica que llega sea lo más suave posible. Para todos.








