El renting de ocasión de vehículos eléctricos registró un crecimiento del 93% en España durante el último ejercicio, un avance que la multinacional de renting Arval, perteneciente al grupo BNP Paribas, atribuye en gran medida a la solidez técnica demostrada por las baterías de estos vehículos tras analizar 24.000 certificados de estado de salud de unidades vendidas en 11 países europeos.
Los resultados del estudio revelan que la pérdida de capacidad de los acumuladores es un proceso «pausado y predecible».
Al alcanzar los 70.000 kilómetros, la batería conserva el 93% de su capacidad original, y cuando el odómetro marca los 160.000 kilómetros o el vehículo cumple seis años de antigüedad, ese umbral se mantiene por encima del 90%. Las nuevas generaciones de vehículos mejoran además entre dos y tres puntos el rendimiento energético respecto a sus predecesoras, indica Arval.
Esta estabilidad técnica se traduce en un impacto directo sobre el coste total de propiedad, de acuerdo con la compañía, con ahorros que oscilan «entre el 10% y el 25% frente a la incorporación de unidades nuevas», lo que reduce las cuotas mensuales y amplía el acceso a la movilidad eléctrica para las pequeñas y medianas empresas, ha significado la empresa de renting.

Certificación independiente y transparencia
La confianza en este mercado se apoya también en herramientas de verificación que permiten consultar mediante un código QR el historial completo del acumulador, con cálculos de autonomía real en distintos entornos climáticos y tipos de trayecto.
De acuerdo con Arval, este sistema, desarrollado junto a organismos externos, garantiza que cada unidad que finaliza su primer contrato de gestión se encuentra en condiciones de iniciar un segundo ciclo de vida sin que la autonomía quede comprometida.
El marco regulatorio reforzará esta tendencia con la llegada de la normativa Euro 7, que estandarizará la visualización de la energía certificada en el cuadro de mandos de los vehículos, y a partir de 2027 el pasaporte de batería será obligatorio, lo que aportará una trazabilidad completa sobre el uso y el estado de cada unidad y facilitará la estabilización del valor residual de los eléctricos bajo parámetros objetivos.
A finales de 2025, Arval gestionaba una flota global de 1,9 millones de vehículos, de los cuales más de 250.000 correspondían al mercado español.







